LA LEYENDA DE LA LLORONA

Publicado: mayo 17, 2012 en FANTASMAS, LEYENDAS URBANAS

La leyenda de la llorona es un mito muy popular y muy conocido también, no solo en México se conoce, también en otras partes del mundo y América, cada pueblo o región tiene su propia versión de esta leyenda de la llorona.

Foto leyenda de la lloronaAldeanos y campesinos, dicen que la llorona es como la muerte, con cara de calavera ojos rojos y su cabello desgrañado, con la ropa deshilachadas, afirman también que lleva un niño muerto entre las manos (estos aldeanos si que no se andan por las ramas heeee). Ellos también la distinguen por sus gritos y llantos desgarradores, dicen que esta mujer fue castigada a vivir vagando con lamentos muy terroríficos, por lo que le hizo a su hijo. Otra versión dice que es una mujer arrugada, muy fea, sus pies son casco de mula, pechos tan grandes que tiene que llevarlo sobre sus hombros (esto si que es imaginación :) ).

En otras partes del mundo como Antioquia la llaman “la María Pardo”, en la región de pasto “Taraumara”,

Los Mexicanos la conocemos como una mujer hermosa, pelo negro muy largo y vestida de blanco, y que además flota, pero no todos es hermosos, dicen que cuando la llegas a ver muy de cerca ya no es la misma mujer hermosa, su rostro es una calavera sin ojos, otros dicen que tiene cara de un caballo con ojos rojos.

Esta mujer llamaba la llorona, vive en cafetales, sementeras, cerca de ríos, montes, y solo sale por las noches.

Llorona  la llorona

En muchas partes del mundo las personas piensan y creen que la llorona simplemente es cosa del pasado, pero la verdad es que sigue muy viva en las culturas de países Latino Americanos, donde muchas personas afirman que han sentido su presencia, y su imaginación enriquecen su caracterización con nuevos y pequeños detalles.

Mexico es el país en el que se encuentra más arraigada esta tradición. Según la tradición mexicana, la leyenda de la Llorona nace donde hoy se encuentra la Ciudad de México.

Existen dos versiones conocidas.

La primera es la más conocida y difundida en México:

Existió una mujer indígena que tenía un romance con un caballero español. Fruto de esta pasión, nacieron tres niños, que la madre atendía siempre en forma devota. Cuando la joven comienza a pedir que la relación sea formalizada, el caballero la esquivaba, quizás por temor a lo que dirán. Dicho y hecho, un tiempo después, el hombre dejó a la joven y se casó con una dama española de alta sociedad. Cuando la mujer se enteró, dolida y totalmente desesperada, asesinó a sus tres hijos ahogándolos en un río. Luego se suicida porque claro, no soporta la culpa. Desde ese día, se escucha el lamento lleno de dolor de la joven en el río donde esto ocurrió. Luego de que México fuera establecido, comenzó un toque de queda a las once de la noche y nadie podía salir. Es desde entonces que dicen escuchar un lamento cerca de la plaza de la Patria, y que al ver por las ventanas para ver quien llamaba a sus hijos de forma desesperada, veían una mujer vestida enteramente de blanco, delgada y que se esfumaba en la Presa Calles.

La segunda es la versión que precede a la anterior, a pesar de esto es poco conocida. Es la más antigua de “las lloronas”:

Antes de la llegada de los españoles a lo que ahora es México, la gente que habitaba la zona del lago de Texcoco, además de temer al dios Viento de la Noche (Yoalli Ehécatl), podía escuchar en las noches los lamentos de una mujer que estaría por siempre vagando y lamentando la muerte de su hijo y la pérdida de su propia vida. La llamaban Chocacíhuatl, La Llorona, y ella era la primera de todas las madres que murió al dar a luz . Allí flotaban en el aire las calaveras descarnadas y separadas de sus cuerpos (Chocacíhuatl y su hijo), cazando a cualquier viajero que hubiese sido atrapado por la oscuridad de la noche. Si algún mortal veía estas cosas, podía estar seguro de que para él esto era un presagio seguro de infortunio o incluso muerte.

Cuenta la leyenda que en un lejano pueblo vivía una joven mujer junto con sus tres hijitos, todo iba muy bien, los niños eran muy felices y su madre los quería muchísimo, pero una noche lluviosa de invierno ocurrió algo terrible.

Aquella noche llegó a casa el padre, quien los había abandonado tiempo atrás. Sin él la familia era feliz y esa noche sus gritos y borracheras se volverían a notar en la casa, por no hablar de las brutales palizas que tanto los niños como la madre sufrirían.

La mujer había rezado para que no regresara nunca más, pero el destino quiso otra cosa. Con su odio el hombre derribó de un puñetazo la puerta y entró gritando que todos fueran a recibirlo, los niños espantados, se escondieron; y la madre, por amor a sus hijos se enfrentó cara a cara a su marido. La mujer sufrió un golpe que la dejó sin sentido durante varias horas, cuando despertó, buscó a sus hijos por todos los rincones de la casa pero ni los niños ni su marido se hallaban por ninguna parte, desesperada corrió bajo la tormenta llorando y gritando sus nombres, pasaron días, meses, años, muchos años…

Hasta que una noche murió de tristeza, nadie supo nada de los niños, nadie los vio nunca más, no aparecieron sus cuerpos o alguna señal del hombre que se los llevó. Desde entonces se dice que un espíritu no descansa en paz y toda las noches se le oye llorar y lamentar con tristeza por los alrededores de un estero. Las mujeres corren tras sus hijos para esconderlos, ya que cuentan que se los puede llevar la llorona, para volver a ser feliz.

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