Archivos para diciembre, 2014

Durante la Segunda Guerra Mundial, los americanos crearon el Proyecto Manhattan para construir una bomba atómica antes que los nazis. Hoy arrojaremos algo más de luz a los entresijos de este proyecto.

"Operation Upshot-Knothole - Badger 001" by Federal Government of the United States. Licensed under Public domain via Wikimedia Commons.

El pasado 1 de septiembre se cumplió el 75º aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Durante dicha guerra que duró 6 años, hubo numerosos factores que influyeron en la duración y finalización del conflicto, pero quizás uno de los factores más determinantes fue el lanzamiento de dos bombas atómicas por parte de los EEUU a las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en Japón el 6 y 9 de agosto de 1945, respectivamente. Esto, junto con la entrada de la Unión Soviética en el frente japonés pocos días después aceleró la rendición incondicional de Japón el 15 de agosto de 1945. Por tanto, la pregunta que quedaría por responder sería: ¿de dónde surgieron estas bombas atómicas que utilizó EEUU?

Albert Einstein

Para contestar a esta pregunta nos debemos remontarnos al inicio de la guerra. En esta época los científicos nucleares Leó Szilárd, Edward Teller y Eugene Wigner, refugiados judíos provenientes de Hungría, creían que la energía liberada por la fisión nuclear podía ser utilizada para la producción de bombas por los alemanes, por lo que convencieron a Albert Einstein para advertir al presidente Roosevelt de este peligro por medio de una carta que Szilárd escribió y fue enviada el 2 de agosto de 1939. En respuesta a la advertencia, Roosevelt incrementó las investigaciones sobre las implicaciones en la seguridad nacional de la fisión nuclear.

Con una simple carta se inició el Proyecto Manhattan, nombre en clave del proyecto nuclear de EEUU, y que emplearía 130000 empleados con un coste final de 2 billones de dólares (26 billones según la inflación actual), y todo orientado a un objetivo: superar al proyecto nuclear nazi (nombre en claveProyecto Uranio) dirigido por Ernest Heisenberg mediante el desarrollo de una bomba atómica funcional, la cual fue autorizada para ser creada por el presidente Roosevelt el 9 de octubre de 1941. Fíjese el lector de que la autorización para esta bomba atómica fue antes de la propia entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, que se produjo apenas dos meses después del ataque en la base de Pearl Harbor por parte del imperio japonés

Ubicaciones del Proyecto Manhattan. [Fuente](http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Manhattan_Project_US_Map.png).

Divididos en numerosos laboratorios, destacando principalmente el laboratorio de Los Álamos y las instalaciones de Oak Ridge, donde se encontraba la base de operaciones y el día a día del proyecto era controlado, el Proyecto Manhattan tuvo numerosos problemas pese a contar con Reino Unido y Canadá como aliados, especialmente el problema del espionaje por parte de los soviéticos (los cuales eran sus propios aliados en la guerra) y que espiaban para su propio programa de desarrollo nuclear, laOperación Borodino. De hecho, durante la batalla final de Berlín los soviéticos tenían como objetivo La Casa de los Virus donde se estaban llevando a cabo las investigaciones del Proyecto Uranio.

General de tres estrellas Leslie Groves. [Fuente](http://es.wikipedia.org/wiki/Leslie_Groves#mediaviewer/File:Leslie_Groves.jpg)

Durante el Proyecto Manhattan, notables eminencias científicas como Robert Oppenheimer, Niels Böhr, Enrico Fermi, Ernest Lawrence o Albert Einstein, estuvieron involucrados en mayor o menor medida en este esfuerzo conjunto. Sin embargo, tanto la financiación como el control y la seguridad estuvieron respectivamente a cargo del gobierno y el ejército de los EEUU. De hecho, el control del programa estuvo bajo la supervisión del general de tres estrellas Leslie Groves, un hombre conocido por su belicidad y aversión por el pueblo japonés, lo cual fue algo que influyó en la decisión de utilizar finalmente las bombas atómicas.

Aunque el proceso a la hora de fabricar estas bombas da para muchas páginas y muchos libros, intentaré resumirlo lo máximo posible y que se entienda lo esencial: durante el Proyecto Manhattan hubo cuatro diseños para bombas, denominados Fat Man, Little Boy, The Gadget y Thin Man. Thin Man fue en un principio el proyecto elegido para la construcción de la bomba atómica, basándose en el diseño gun-type, la cual utilizaba un diseño muy simple en el que una “bala” hueca, con una masa inferior a la necesaria para crear una reacción en cadena, es disparada a un núcleo sólido con una masa que sí puede crear una reacción. La bala alcanza y comprime el núcleo, se produce la fisión y la bomba explota, por lo que para funcionar necesitaba una longitud mucho mayor de las armas que vemos actualmente, llegando a más de 5 metros de longitud.

Sin embargo, había un problema, y es que Thin Man utilizaba plutonio como combustible para detonar. El problema con esto es que los científicos habían descubierto que los reactores en Hanford (Washington) que producían el plutonio que se utilizaría no era tan puro como las muestras que había en laboratorios, y contenía trazas de Plutonio 240, un isótopo con un ratio de fisión espontánea muy rápido, con lo que el combustible detonaría antes de tiempo. Por tanto, el diseño Thin Man fue descartado y la atención se centró en el diseño Little Boy.

Little Boy contaba con el mismo tipo de diseño que Thin Man, con la diferencia de que utilizaba uranio en lugar de plutonio, y el cual tiene un ratio de fisión espontánea más lento, por lo que no detonaría antes de tiempo. Además, este diseño era mucho más simple, por lo que no tendría que contar con tantos seguros y comprobaciones como ocurría con Thin Man, por lo que la tasa de fabricación de estas bombas atómicas sería más rápido, en caso de que fuera necesario utilizarlas.

Réplicas de Fat Man (amarillo) y Little Boy (verde). [Fuente](http://waltzingmatildavan.wordpress.com/2012/04/03/petroglyphs-an-atomic-cannon-and-prehistoric-cliff-dwellings/).

Aparte, tanto los científicos como los altos mandos militares no estaban dispuestos a descartar el plutonio como combustible para sus armas. Ya había quedado demostrado que para las armas con diseño gun-type no eran adecuado. Pero aquí es dónde entra los otros dos diseños restantes, Fat Man y The Gadget, los cuales utilizaban el mismo principio de implosión. El modelo de implosión utiliza una esfera hueca que contiene un complejo entramado de dispositivos y detonadores rodeando un núcleo que puede ser fisionado, pero aún no cuenta con la masa supercrítica necesaria para hacerlo. Es entonces cuando los explosivos son detonados de una determinada forma que permite comprimir el núcleo a una densidad supercrítica, para que ocurra la fisión y la bomba explote.

Seth Neddermeyer, creador del modelo de implosión de Fat Man.

Este diseño de implosión, a pesar de ser más seguro que el otro modelo de detonación y poder utilizar tanto uranio como plutonio como combustible, fue creado por Seth Neddermeyer (el cual sirvió de inspiración para el Dr. Winter en la serie Manhattan) y era altamente complejo, por lo que era necesaria una prueba antes de poder ser utilizado como arma. Esta prueba del diseño de implosión se produjo en el desierto de Nuevo México, EEUU, el 16 de julio de 1945 mediante la bomba Trinity, la cual detonó exitosamente y fue la primera bomba nuclear detonada en la historia de la humanidad. Ya era una realidad: EEUU contaba con armas nucleares funcionales y la cuestión era si acabaría utilizando este poder o no.

El resto de la historia es más o menos conocida por todos: el 6 de agosto de 1945, aproximadamente a las 8:15 de la mañana, un B-29 modificado con el nombre Enola Gay soltó la bomba Little Boy basada en el diseño gun-type sobre la ciudad de Hiroshima mediante la autorización del presidente Truman,matando a 140000 personas inocentes. Este tipo de bomba no fue probado antes de esta bomba como pasó con Trinity, debido a que los científicos y militares a cargo del programa conocían la efectividad de la misma, con un diseño extremadamente simple. Una macabra anécdota de este hecho sería que, después de la detonación sobre Hiroshima, Einstein comentaría debido al arrepentimiendo de lo que había ayudado a crear: debería quemarme los dedos con los que escribí aquella primera carta a Roosevelt.

Tripulación del Enola Gay junto con el avión que lanzó Little Boy sobre Hiroshima. [Fuente](http://navarrobadia.blogspot.com.es/2012/07/enola-gay-hiroshima-1945.html).

La polémica sobre la utilización de estas bombas llega hasta nuestros días. Personalmente, lo considero una muestra de poder innecesaria destinada, más que a finalizar el conflicto, para demostrar el poder que poseía EEUU para la Guerra Fría que se avecinaba. La serie de televisión Manhattanretrata muy bien el ideal que tenían estos científicos que crearon el arma más poderosa de la humanidad, los cuales trabajaron para crear un arma tan poderosa que ningún hombre cuerdo se planteara jamás utilizar. Por desgracia, ellos no eran los responsables de la decisión final, y quizás hubiera habido otro final para este cruento conflicto de haber sido así.

El manuscrito Voynich

Publicado: diciembre 5, 2014 en ARQUEOLOGIA, CIENCIA, INEXPLICABLE
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El manuscrito Voynich es un libro ilustrado, de contenidos desconocidos, escrito hace unos 500 años por un autor anónimo en un alfabeto no identificado y un idioma incomprensible, el denominado voynichés.

A lo largo de su existencia comprobada el manuscrito ha sido objeto de intensos estudios por numerosos criptógrafos profesionales y aficionados, incluyendo destacados especialistas estadounidenses y británicos en descifrados de la Segunda Guerra Mundial. Hasta febrero de 2014 ninguno había conseguido descifrar una sola palabra. Esta sucesión de fracasos ha convertido al manuscrito en el Santo Grial de la criptografía histórica, pero a la vez ha alimentado la teoría de que el libro no es más que un elaborado engaño, una secuencia de símbolos al azar sin sentido alguno.

En febrero de 2014, Stephen Bax, profesor de la Universidad de Bedfordshire (Reino Unido), anunció haber descifrado el manuscrito en forma parcial.

Sin embargo, el que cumpla la ley de Zipf (que establece que en todas las lenguas humanas la palabra más frecuente en una gran cantidad de texto aparece el doble de veces que la segunda más frecuente, el triple que la tercera más frecuente, el cuádruple que la cuarta, etcétera) hace pensar que se trata no sólo de un texto redactado en un lenguaje concreto, sino también que ese lenguaje se basa en alguna lengua natural, ya que los lenguajes artificiales, como los élficos de Tolkien o el klingon de Star Trek, no cumplen esta regla. Es prácticamente imposible que el autor del manuscrito Voynich conociera dicha ley, enunciada varios siglos después, y que por tanto la aplicase a una lengua inventada por él.

El nombre del manuscrito se debe al especialista en libros antiguos Wilfrid M. Voynich, quien lo adquirió en 1912. Actualmente está catalogado como el ítem MS 408 en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale.

En 2009, investigaciones de la Universidad de Arizona (EE.UU.) demostraron, mediante la prueba del carbono 14, y con una fiabilidad del 95 %, que el pergamino del manuscrito podía datarse entre 1404 y 1438.2 3 Por otra parte, el McCrone Research Institute de Chicago demostró que la tinta fue aplicada no mucho después, confirmando así que el manuscrito es un auténtico documento medieval.

Sobre el lugar en que pudo haberse escrito, existen pocas pistas. En una de sus ilustraciones aparece una ciudad amurallada, y son sus almenas dibujadas las que aportan una orientación. Su forma es la de las almenas llamadas de cola de golondrina, un estilo estético que, más tarde, en el Renacimiento, se popularizó por toda Europa, pero que en el momento en que se supone que se elaboró el manuscrito, según los últimos estudios de la Universidad de Arizona, solo se podía encontrar en el norte de Italia, quizá en la amplia región entre Milán y Venecia.

Según estudios publicados en 2014, por el botánico Arthur Tucker de la Universidad Estatal de Delaware, el origen del manuscrito podría ser mesoamericano. Esta teoría se basa en la similitud de algunas plantas ilustradas en el manuscrito con sus contrapartes americanas y en el hecho de que el estilo con el que están realizadas dichas ilustraciones concuerda con el estilo usado en ilustraciones botánicas del siglo XVI en México.

El libro tiene alrededor de 240 páginas de pergamino, con vacíos en la numeración de las mismas (la cual es aparentemente posterior al texto, quizás del siglo XVI), lo que sugiere que varias páginas se habían extraviado ya antes de su compra por Voynich. Para evitar extravíos posteriores, el padre Theodore C. Petersen lo fotocopió en 1931, repartiendo dichas copias entre varios investigadores interesados en su estudio e intento de traducción. Se utilizó pluma de ave para escribir el texto y dibujar las figuras con pintura de colores; según se puede apreciar, el texto es posterior a las figuras, ya que en numerosas ocasiones el texto aparece tocando el borde de las imágenes, algo que no ocurriría si éstas hubiesen sido añadidas posteriormente.

 

El texto (llamado voynichés) fue claramente escrito de izquierda a derecha, con un margen derecho desigual. Las secciones más largas se encuentran partidas en párrafos, a menudo con “viñetas” en el margen izquierdo. No hay evidencia de signos de puntuación.

El texto es fluido, como si el escriba entendiera lo que estaba escribiendo mientras lo hacía; el manuscrito no da la impresión de que cada carácter haya tenido que ser calculado antes de ser escrito en la página.

El texto consiste de más de 170.000 glifos, normalmente separados unos de otros por pequeños espacios. La mayoría de los glifos están escritos con uno o dos trazos simples. Considerando que existen disputas sobre si ciertos glifos son distintos o no, se calcula que el alfabeto entero consta de entre 20 y 30 glifos totales para casi todo el texto, con raras excepciones de algunas docenas de caracteres “extraños”, encontrados una o dos veces en todo el texto.

Los espacios más anchos dividen el texto en alrededor de 35.000 “palabras” de longitud variada. Estas parecen seguir una cierta fonética o reglas ortográficas de cierto tipo; por ejemplo, algunos caracteres deben aparecer en cada palabra (como las vocales en el castellano), algunos caracteres nunca siguen a otros, algunos pueden ser dobles pero otros no.

El análisis estadístico del texto reveló patrones similares a los de lenguas naturales. Por ejemplo, la frecuencia de palabras sigue la Ley de Zipf y la entropía (alrededor de 10 bits por palabra) es similar a aquella de textos en latín. Algunas palabras aparecen exclusivamente en ciertas secciones, o sólo en algunas páginas; otras son frecuentes en todo el manuscrito. Existen muy pocas repeticiones entre las miles de “leyendas” adjuntas a las ilustraciones. En la sección herbario, la primera palabra de cada página aparece solamente en esa página, pudiendo representar el nombre de la planta.

Por otro lado, el “idioma” del manuscrito Voynich, el voynichés, es distinto de los idiomas europeos en varios aspectos. En particular, no existen palabras con más de 10 “letras”. Además, la distribución de letras dentro de una palabra es algo peculiar: algunos caracteres aparecen solamente al principio de una palabra, otros solamente al final y algunos siempre en el medio. Tal característica es muy particular en lenguas como el árabe, donde la misma letra se representa de diferentes formas, dependiendo de su posición en la palabra, por lo que se escribe diferentemente al inicio, en el centro o al final, lo que puede dar a entender que se trata de un alfabeto más reducido, en el entendido de que se ven como símbolos distintos lo que podría ser el mismo.

El texto parece ser más repetitivo que los típicos idiomas europeos: existen secuencias en las cuales la misma palabra común aparece hasta tres veces consecutivas.