Archivos para julio, 2015

¿Qué podríamos decir que sabemos de historia? Bien, parece que no mucho. Lo que pensamos que sabemos está cambiando constantemente a la luz de los nuevos descubrimientos.

Un reciente estudio de carbono, efectuado en una pirámide en Bosnia, prueba que ésta tiene por lo menos 25.000 años.

La mayoría de los científicos e historiadores, sin embargo, creían que la civilización humana comenzó hace unos 5.000 años con los sumerios y los babilonios. Pero luego, se hallaron artefactos mucho más antiguos. Estos descubrimientos sugieren que hubo una civilización prehistórica, alrededor del mundo, altamente avanzada.

Dos arqueólogos italianos, el Dr. Ricarrdo Brett y Niccolo Bisconti encontraron un fragmento de materia orgánica en la pirámide de Bosnia.

Ellos pudieron realizar la prueba de carbono al material dentro de la pirámide misma. Este estudio ubica a la pirámide 20.000 años antes que las civilizaciones sumerias y babilonias.

Cuando la pirámide de Bosnia fue descubierta en 2.005, los investigadores sólo pudieron calcular la edad de la tierra que cubría la pirámide, que tiene aproximadamente 12.000 años.

“La materia orgánica encontrada en la Pirámide del Sol y su análisis biológico nos dice que las pirámides tienen más de 12.500 años de edad. Las más antiguas del planeta”.

Podríamos preguntarnos cómo es que una pirámide de semejante tamaño pudo haber permanecido oculta en Europa por tantos años. Hasta su descubrimiento era conocida sólo como la colina Visoko. Efectivamente, se pensó que era una colina, lo cual no es sorprendente, considerando su tamaño y el hecho de que está cubierta de tierra y de vegetación.

Aún no se ha encontrado ninguna entrada a la pirámide, pero, lentamente se está descubriendo una intrincada red de túneles bajo la misma.

El Dr. Semir Osmanagich, investigador de la pirámide de Bosnia comenta a NTDTV: “Bajo el valle de las pirámides en Bosnia, se encuentra la más extensa red de túneles subterráneos. Abarcan decenas de kilómetros. Y en aquellos túneles, el descubrimiento de enormes bloques de cerámica que alcanzan una masa de ocho mil Kilogramos”.

Aún hay científicos y arqueólogos que se oponen a la idea de una civilización antigua anterior a los cinco mil años.

Sin embargo, éste último hallazgo respalda la teoría de que existieron civilizaciones muy avanzadas, antes del inicio de la presente.

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Naqsh-e Rostam, provincia de Fars, Irán. (Wikimedia Commons) - See more at: https://www.ancient-origins.es/noticias-lugares-antiguos-asia/naqsh-e-rustam-las-antiguas-tumbas-los-poderosos-reyes-persas-002653#sthash.69fPijg4.dpuf

 

Naqsh-e Rustam es uno de los lugares más espectaculares e imponentes del antiguo Imperio Aqueménida, formado por las colosales tumbas de los reyes persas que se remontan hasta el primer milenio a. C. Naqsh-e Rustam se mantiene en pie, como recuerdo permanente de lo que antaño fue un poderoso imperio que dominó una parte significativa del mundo antiguo. Naqsh-e Rustam se localiza a 5 kilómetros (3 millas), aproximadamente, al noroeste de Persépolis, la capital del antiguo Imperio Aqueménida (persa). Excavado sobre la fachada de una sierra considerada sagrada en la época Elamita consta de las tumbas talladas en la roca de los reyes de la Dinastía Aqueménida y de sus familias, datadas en los siglos IV y V a. C., así como de relieves lujosamente decorados tallados por los Sasánidas en el siglo III d. C. Además de ser una necrópolis real, Naqsh-e Rustam se convirtió en el principal centro ceremonial para los sasánidas hasta el siglo VII d. C. –

Naqsh-e Rustam al amanecer (Wikipedia)

Naqsh-e Rustam es un lugar que ya fue empleado antes de la llegada de los aqueménidas, como evidencian un relieve pre-aqueménida (posiblemente elamita) y un gran número de viejas tumbas. Aunque este relieve haya sido tallado sobre otro relieve sasánida, todavía puede distinguirse sobre el extremo derecho posterior del relieve el retrato de un hombre, con un sombrero cuya punta señala hacia delante y una vestimenta larga parecida a un vestido (sin vestir los típicos ropajes aqueménidas o sasánidas). Según algunas fuentes, esta figura habría sido asociada por el pueblo con Shahnameh, el héroe mítico de las escrituras de ” el libro de los reyes “, llamado Rustam, de ahí el nombre de este lugar.

Naqsh-e Rustam fue llamado así por la legendaria figura de Rustam, quien aparece representado aquí matando a Esfandyar. Miniatura medieval persa. (en.wikipedia.org) -

La mayor parte de los relieves, sin embargo, datan de los primeros años del período sasánida. En el siglo III d. C., los sasánidas, vasallos del Imperio Parto que acabaron por derrocar a sus señores, eran un nuevo poder que se alzaba en oriente. Para legitimar su gobierno, los sasánidas procuraron vincularse con el antiguo Imperio Aqueménida (persa), y se consideraron como sus sucesores directos. Una de las cosas que hicieron para alcanzar este objetivo fue tallar relieves en Naqsh-e Rustam. Las tumbas de Naqsh-e Rustam, que parecen cruces, pertenecieron a la familia real aqueménida, y fue esto lo que atrajo a los sasánidas al lugar. Estas tumbas son cámaras funerarias talladas en la pared de roca de una colina y cada una contenía un sarcófago. Sin embargo, aún se duda sobre si los cuerpos fueron colocados directamente en estos sarcófagos o si antes fueron expuestos en ‘una torre de silencio’. Además, se cree que todas las tumbas fueron saqueadas y profanadas tras la invasión de Alejandro Magno en el siglo IV a. C. Una de las tumbas pertenece a Darío I, tercer rey del Imperio Aqueménida, según aparece escrito sobre la identificación trilingüe en el exterior del sepulcro. Encima de la fachada en cruz de la tumba de Darío se ubica un panel con un relieve.

Relieve Sasánida de Naqsh-e Rustam mostrando el triunfo de Shapur I sobre el Emperador Romano Valeriano y Felipe el Árabe. (Wikimedia Commons)

El relieve representa a Darío, con las manos levantadas en un claro gesto de adoración, de pie sobre un pedestal con tres escalones, delante de un altar. La piedad del rey le concede la protección divina, como refleja el disco alado de Ahuramazda (el dios de la fe Zoroástrica), flotando sobre su cabeza. El relieve también proclama la fuerza del Imperio Aqueménida, puesto que toda la escena se apoya sobre portadores de trono que representan las 28 naciones bajo el Imperio.

La tumba de Darío I en Naqsh-e Rustam (Wikimedia Commons) - See more at: https://www.ancient-origins.es/noticias-lugares-antiguos-asia/naqsh-e-rustam-las-antiguas-tumbas-los-poderosos-reyes-persas-002653#sthash.69fPijg4.dpuf

Las otras tres tumbas de Naqsh-e Rustam son las de los sucesores de Darío, Jerjes I (486-465 a. C.), Artajerjes I (465-424 a. C.) y Darío II (423-404 a. C.). Esto está basado en el hecho de que la disposición de estas tumbas está copiada de la de la tumba de Darío. Sin ningún tipo de inscripción ni pruebas adicionales, las identidades de los propietarios de dichas tumbas son mera especulación. Otras tumbas reales, de forma similar, pueden ser encontradas en Persépolis. Estas tumbas, talladas en la vertiente rocosa de Kuh-i-Rahmat, se piensa que pertenecen a los últimos reyes Aqueménidas, manifestándose en ellas la gran influencia ejercida por las sepulturas de Naqsh-e Rustam.

Kuh-e Rahmat, la montaña en la que los Aqueménidas, al excavar la roca, crearon el monumento de Qadamgah, aún en pie en la actualidad. Fotografía de Pontocello, 2009. (Wikimedia Commons)

Después de la caída del Imperio Aqueménida, no se construyeron más tumbas en Naqsh-e Rustam. Como mencionamos más arriba, los sasánidas intentaron vincularse a los aqueménidas mediante relieves tallados sobre las paredes de roca de Naqsh-e Rustam. Los temas de los relieves son variados y fueron tallados entre los siglos III y IV d. C. por diferentes gobernantes sasánidas. Uno de los relieves más famosos es el de la victoria de Shapur I sobre los emperadores romanos Gordiano III, Valeriano y Felipe el árabe. Otros relieves incluyen la investidura de Ardashir I (el primer relieve tallado en el lugar) y el relieve ecuestre de Hormizd II (el último en ser tallado).

La partícula de Dios: si el universo es la respuesta, ¿cuál es la pregunta? es un libro de divulgación científica de 1993 escrito por el físico ganador del premio Nobel Leon M. Lederman y el escritor de ciencias Dick Teresi. Con una narrativa ligeramente humorística, metafórica y vívida, el libro proporciona una breve historia de la física de partículas, iniciando con el filósofo griego presocrático Demócrito y continua con Isaac Newton, Roger Joseph Boscovich, Michael Faraday, y Ernest Rutherford y la física cuántica en el siglo XX.

Lederman explicó que puso el apodo «La partícula de Dios» (The God Particle en inglés) al bosón de Higgs porque la consideró «demasiado central para la física de hoy en día, demasiado crucial para nuestra comprensión de la estructura de la materia, aunque muy evasiva», pero en son de broma añadió que la segunda razón fue porque «la editorial no les dejó llamarla “La maldita partícula” (The Goddamn Particle), aunque ese sea un título más apropiado, dada su naturaleza villana y el costo que está causando»

 

La obra inicia con un epígrafe de Demócrito que recita: «Nada existe excepto los átomos y el espacio vacío. Todo lo demás es opinión» La historia empieza en el año 430 a. C. cuando un filósofo griego huele el pan que se cuece en el horno y se imagina que una partícula invisible es la responsable de construir toda la materia. Posteriormente, la llama á-tomo (que significa «no divisible») y se convierte en la búsqueda más larga de la historia de la ciencia: 2.500 años de experimentos hasta la fecha.2 Además, explica una metáfora de un partido de fútbol con una pelota invisible para describir el proceso por el cual se deduce la existencia de las partículas.11 Junto a este, se lee una breve historia contextual sobre cómo llegó a la física de las partículas.

Luego, en un sueño ficticio, el autor tiene una diálogo socrático con Demócrito, un antiguo filósofo griego que vivió durante el período clásico, el cual es presentado (con ciertos cómicos) como si tuviera conocimientos sobre la tecnología actual.13 Más adelante, hace referencias a Galileo, Tycho Brahe, Johannes Kepler e Isaac Newton.14 Posteriormente, habla sobre físicos del siglo XVIII hacia adelante incluyendo a J.J. Thomson, John Dalton y Dmitri Mendeleev (1834–1907).

En una pintura, detalla la evolución de la física clásica hasta el nacimiento de la física cuántica.16 Menciona el desarrollo de los aceleradores de partículas, y un capítulo con una descripción más extensa sobre el uso de la palabra «a-tomo» para referirse a la partícula fundamental e indivisible de Demócrito.17 18 En el capítulo 8, habla principalmente de la ruptura espontánea de simetría electrodébil y el bosón de Higgs.19 Finalmente, mira en la astrofísica y describe las evidencias sobre el Big Bang.