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Algunos dicen que se encuentra en el Caribe, algunos dicen que en el Polo Sur, mientras que otros dicen que nunca existió. Pero en los últimos años algunos asombrosos descubrimientos podrían resolver el misterio de la gran civilización desaparecida. ¿Pero cómo desaprecio de la faz de la tierra?

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El enigma Olmeca

Publicado: octubre 8, 2015 en ARQUEOLOGIA, HISTORIA ANTIGUA

El astronauta Gordon Cooper brinda una información que corrobora la antigüedad de los olmecas en Mesoamérica, conforme se indica en el libro Los Reinos Perdidos.

Si un astronauta fuera alguna vez a corroborar un aspecto de mi obra, yo hubiera esperado que sea con respecto a cuestiones planetarias decia Zecharia Sitchin. Sorprendentemente, tal corroboración corresponde, de todas las cosas, a los olmecas del antiguo México.

La inesperada corroboración está en el recientemente publicado libro “A Leap of Faith” (Un Salto de Fe) del astronauta de la Mercury-7 Gordon Cooper (N del T: recientemente fallecido), en el que su historia como piloto de prueba y astronauta es salpicada con (para citar de la sobrecubierta) “sus fuertes opiniones sobre la existencia de inteligencia extraterrestre – e incluso la clara posibilidad de que nosotros ya hayamos tenido contacto.”

El Enigma Olmeca

Los lectores de mis libros, y sobre todo de Los Reinos Perdidos, así como de un artículo anterior en este sitio web titulado “El Caso del Elefante Desaparecido”, ya saben que con el descubrimiento de una colosal cabeza de piedra en 1869, salió a la luz una avanzada civilización.

El Misterio Olmeca

que precedió a los mayas y aztecas de México. Sus líderes y portadores eran inequívocamente negros africanos. Ellos fueron arbitrariamente llamados “Olmecas” por los arqueólogos; y su embarazoso enigma – de quiénes eran ellos, y cómo habían llegado a través del océano, y por qué, fue compuesto por el momento de su arribo al Nuevo Mundo.

Una vez admitido (¡muy de mala gana!) que los “olmecas” representan en efecto a la más temprana o incluso a la Civilización Madre de Mesoamérica, la fecha de su llegada fue al principio fijada en aproximadamente el 250 A.C.; luego en más o menos 500 A.C.; después más y más atrás, se reconoció hasta el 1500 A.C..

¡Pero yo abogué por una fecha dos veces más antigua!

Un dios y su número secreto

Mi conclusión de que la presencia de los olmecas en el Nuevo Mundo se remonta a por lo menos 5.000 años, hacia el 3.000 A.C., llegó por muchos caminos. El primero fue un esfuerzo por identificar al gran dios de Mesoamérica, la Serpiente Alada (Quetzalcóatl para los aztecas, Kukulkán para los mayas), y la importancia de su promesa de volver a esas tierras en el primer día de un ciclo de 52 años, (1.519 AD, cuando el rey azteca Montezuma creyó que la aparición del conquistador español Cortés era tal Retorno, coincidió con la sagrada fecha anticipada).

La gente de Mesoamérica empleó además de un calendario práctico de 365 días, llamado el Haab, también un Calendario Sagrado (llamado Tzolkin) de 260 días. Los dos calendarios cíclicos se concibieron como dos ruedas con dientes de engranaje que giraban y volvían al mismo sitio una vez en 52 años; y 52 ¿era el Número Sagrado del dios Serpiente Alada?

Ya que 52 era también el Número Secreto del dios conocido por los egipcios como Thoth; puesto que Thoth como Quetzalcóatl, era el dios de la ciencia y el calendario; y dado que Thoth fue desterrado de Egipto hacia el 3.100 A.C., he sugerido que fue él quien llevó a un grupo de sus seguidores africanos a una nueva tierra, trayendo a los “olmecas” a Mesoamérica.

Por lo tanto, dije, la presencia de los olmecas se remonta a por lo menos 3.000 años A.C. – una fecha dos veces mayor que la concedida por los arqueólogos oficiales.

El misterioso “Día Uno”

Cuando estaba escribiendo Los Reinos Perdidos, el libro dedicado a la prehistoria de las Américas, yo estaba seguro de que la llegada de los olmecas con Thoth/Quetzalcóatl podía ser establecida con asombrosa precisión. La llave para abrir el enigma era el Calendario Olmeca.

Además del Haab y el Tzolkin, había en Mesoamérica un tercer calendario, utilizado para inscribir las fechas en los monumentos. Dado el nombre la Cuenta Larga, éste no era cíclico como los otros dos, sino lineal – uno continuo, contando el número total de días que habían pasado desde que empezaron a contar a partir de un misterioso Día Uno.

Por medio de glifos que denotan grupos de días (1, 20, 360, 7.200 o incluso 144.000) y puntos y barras que dan el número para cada grupo de glifos, los monumentos eran datados diciendo: Un total de tantos días desde el Día Uno han pasado cuando este Monumento fue erigido.

¿Pero cuál fue ese Día Uno, cuándo ocurrió, y cuál fue su importancia?

Se ha comprobado más allá de toda duda que este calendario de la Cuenta Larga fue el calendario Olmeca original; y es ahora generalmente aceptado que ese Día Uno era equivalente al 13 de agosto de 3.113 A.C.

¿Pero qué significa esa fecha? Hasta donde yo sé, la única respuesta creíble fue proporcionada por mí: ¡era la fecha de la llegada de Thoth/Quetzalcóatl, con sus seguidores en Mesoamérica!

La inesperada corroboración

Todas las publicaciones oficiales continúan, sin embargo, quedándose en el 1.250 A.C. – 1.500 A.C. a lo sumo – como fecha de comienzo de la presencia Olmeca.

Imagine mi agradable sorpresa al encontrarme con un informe testimonial del astronauta Gordon Cooper en el capítulo 11 de su libro A Leap of Faith. “Durante mis últimos años con la NASA”, escribe, “ me involucré en un tipo diferente de aventura: la búsqueda de tesoros en México.” Un día, acompañado por un fotógrafo de National Geographic, aterrizaron con un avión pequeño en una isla en el Golfo de México; los residentes locales les señalaron montículos de tierra en forma de pirámide, donde encontraron ruinas, artefactos y huesos. Tras un examen posterior en Texas, ¡se determinó que los artefactos tenían 5.000 años de antigüedad!

“Cuando supimos de la edad de los artefactos”, escribe Cooper, “comprendimos que lo que nosotros habíamos encontrado no tenía nada que ver con el decimoséptimo siglo de España… Yo se lo comuniqué al gobierno mexicano y me puse en contacto con la cabeza del departamento de la arqueología nacional, Pablo Bush Romero”.

Junto con los arqueólogos mexicanos los dos regresaron al sitio. Después de algunas excavaciones, Cooper escribe, “La edad de las ruinas fue confirmada: 3.000 A.C. Comparada con otras civilizaciones avanzadas, se conocía relativamente poco sobre ésta – llamada la Olmeca.”

Procediendo a describir algunos de los asombrosos descubrimientos sobre los Olmecas y sus logros, Gordon Cooper continúa así: “Ingenieros, granjeros, artesanos, y comerciantes, los olmecas tenían una civilización notable. Pero todavía no se conoce dónde se originaron…

Entre las conclusiones que más me intrigaron: los símbolos celestiales de la navegación y fórmulas que, cuando fueron traducidas, resultaron ser fórmulas matemáticas usadas hasta el día de hoy para la navegación, y dibujos exactos de constelaciones, algunos de los cuales no serían oficialmente ‘descubiertos’ hasta la época de los telescopios modernos”.

Fueron éstas, más que sus experiencias como astronauta, las que provocaron el “Salto de Fe” (“Leap of faith”) de Gordon Cooper: “Esto me dejó preguntándome: ¿Por qué tienen señales celestiales de navegación si ellos no navegaban celestialmente?” Y pregunta: Si ‘alguien ‘ hubo ayudado a los olmecas con este conocimiento, ¿de quién lo recibieron?

Mis lectores, por supuesto, saben las respuestas.

¿El encubrimiento ha acabado?

El extraordinario museo sobre la civilización Olmeca de Jalapa, en la provincia de Veracruz en México, incluyó cuando fue construido un panel de pared que muestra la extensión y fechas de las diversas culturas de México. Allí, en mi primera visita, apenas podía dar crédito a mis ojos: La primera (la más temprana) civilización, la de los olmecas, ¡se mostraba como empezado hacia el 3.000 A.C.!

Yo insté a los miembros de mi grupo a que me sacaran fotos señalando la fecha: ¡Finalmente, la fecha afirmada por mí había sido aceptada oficialmente!

En una segunda visita, sin embargo (a la que el artículo anterior, El Caso del Elefante Desaparecido se refiere), no sólo el revelador elefante de juguete desapareció; la columna olmeca que empieza en el 3.000 A.C. también se hubo ido… Y el catálogo oficial del museo, que repasa la civilización olmeca, volvió al 1.500 A.C.

Pero ahora viene el astronauta Gordon Cooper, e inocentemente dice, como un testigo ocular, lo que le dijo el principal arqueólogo mexicano: 3.000 A.C.

Y de este modo, cuando todo está dicho y hecho, yo quedo reivindicado.

¿Qué podríamos decir que sabemos de historia? Bien, parece que no mucho. Lo que pensamos que sabemos está cambiando constantemente a la luz de los nuevos descubrimientos.

Un reciente estudio de carbono, efectuado en una pirámide en Bosnia, prueba que ésta tiene por lo menos 25.000 años.

La mayoría de los científicos e historiadores, sin embargo, creían que la civilización humana comenzó hace unos 5.000 años con los sumerios y los babilonios. Pero luego, se hallaron artefactos mucho más antiguos. Estos descubrimientos sugieren que hubo una civilización prehistórica, alrededor del mundo, altamente avanzada.

Dos arqueólogos italianos, el Dr. Ricarrdo Brett y Niccolo Bisconti encontraron un fragmento de materia orgánica en la pirámide de Bosnia.

Ellos pudieron realizar la prueba de carbono al material dentro de la pirámide misma. Este estudio ubica a la pirámide 20.000 años antes que las civilizaciones sumerias y babilonias.

Cuando la pirámide de Bosnia fue descubierta en 2.005, los investigadores sólo pudieron calcular la edad de la tierra que cubría la pirámide, que tiene aproximadamente 12.000 años.

“La materia orgánica encontrada en la Pirámide del Sol y su análisis biológico nos dice que las pirámides tienen más de 12.500 años de edad. Las más antiguas del planeta”.

Podríamos preguntarnos cómo es que una pirámide de semejante tamaño pudo haber permanecido oculta en Europa por tantos años. Hasta su descubrimiento era conocida sólo como la colina Visoko. Efectivamente, se pensó que era una colina, lo cual no es sorprendente, considerando su tamaño y el hecho de que está cubierta de tierra y de vegetación.

Aún no se ha encontrado ninguna entrada a la pirámide, pero, lentamente se está descubriendo una intrincada red de túneles bajo la misma.

El Dr. Semir Osmanagich, investigador de la pirámide de Bosnia comenta a NTDTV: “Bajo el valle de las pirámides en Bosnia, se encuentra la más extensa red de túneles subterráneos. Abarcan decenas de kilómetros. Y en aquellos túneles, el descubrimiento de enormes bloques de cerámica que alcanzan una masa de ocho mil Kilogramos”.

Aún hay científicos y arqueólogos que se oponen a la idea de una civilización antigua anterior a los cinco mil años.

Sin embargo, éste último hallazgo respalda la teoría de que existieron civilizaciones muy avanzadas, antes del inicio de la presente.

Naqsh-e Rostam, provincia de Fars, Irán. (Wikimedia Commons) - See more at: https://www.ancient-origins.es/noticias-lugares-antiguos-asia/naqsh-e-rustam-las-antiguas-tumbas-los-poderosos-reyes-persas-002653#sthash.69fPijg4.dpuf

 

Naqsh-e Rustam es uno de los lugares más espectaculares e imponentes del antiguo Imperio Aqueménida, formado por las colosales tumbas de los reyes persas que se remontan hasta el primer milenio a. C. Naqsh-e Rustam se mantiene en pie, como recuerdo permanente de lo que antaño fue un poderoso imperio que dominó una parte significativa del mundo antiguo. Naqsh-e Rustam se localiza a 5 kilómetros (3 millas), aproximadamente, al noroeste de Persépolis, la capital del antiguo Imperio Aqueménida (persa). Excavado sobre la fachada de una sierra considerada sagrada en la época Elamita consta de las tumbas talladas en la roca de los reyes de la Dinastía Aqueménida y de sus familias, datadas en los siglos IV y V a. C., así como de relieves lujosamente decorados tallados por los Sasánidas en el siglo III d. C. Además de ser una necrópolis real, Naqsh-e Rustam se convirtió en el principal centro ceremonial para los sasánidas hasta el siglo VII d. C. –

Naqsh-e Rustam al amanecer (Wikipedia)

Naqsh-e Rustam es un lugar que ya fue empleado antes de la llegada de los aqueménidas, como evidencian un relieve pre-aqueménida (posiblemente elamita) y un gran número de viejas tumbas. Aunque este relieve haya sido tallado sobre otro relieve sasánida, todavía puede distinguirse sobre el extremo derecho posterior del relieve el retrato de un hombre, con un sombrero cuya punta señala hacia delante y una vestimenta larga parecida a un vestido (sin vestir los típicos ropajes aqueménidas o sasánidas). Según algunas fuentes, esta figura habría sido asociada por el pueblo con Shahnameh, el héroe mítico de las escrituras de ” el libro de los reyes “, llamado Rustam, de ahí el nombre de este lugar.

Naqsh-e Rustam fue llamado así por la legendaria figura de Rustam, quien aparece representado aquí matando a Esfandyar. Miniatura medieval persa. (en.wikipedia.org) -

La mayor parte de los relieves, sin embargo, datan de los primeros años del período sasánida. En el siglo III d. C., los sasánidas, vasallos del Imperio Parto que acabaron por derrocar a sus señores, eran un nuevo poder que se alzaba en oriente. Para legitimar su gobierno, los sasánidas procuraron vincularse con el antiguo Imperio Aqueménida (persa), y se consideraron como sus sucesores directos. Una de las cosas que hicieron para alcanzar este objetivo fue tallar relieves en Naqsh-e Rustam. Las tumbas de Naqsh-e Rustam, que parecen cruces, pertenecieron a la familia real aqueménida, y fue esto lo que atrajo a los sasánidas al lugar. Estas tumbas son cámaras funerarias talladas en la pared de roca de una colina y cada una contenía un sarcófago. Sin embargo, aún se duda sobre si los cuerpos fueron colocados directamente en estos sarcófagos o si antes fueron expuestos en ‘una torre de silencio’. Además, se cree que todas las tumbas fueron saqueadas y profanadas tras la invasión de Alejandro Magno en el siglo IV a. C. Una de las tumbas pertenece a Darío I, tercer rey del Imperio Aqueménida, según aparece escrito sobre la identificación trilingüe en el exterior del sepulcro. Encima de la fachada en cruz de la tumba de Darío se ubica un panel con un relieve.

Relieve Sasánida de Naqsh-e Rustam mostrando el triunfo de Shapur I sobre el Emperador Romano Valeriano y Felipe el Árabe. (Wikimedia Commons)

El relieve representa a Darío, con las manos levantadas en un claro gesto de adoración, de pie sobre un pedestal con tres escalones, delante de un altar. La piedad del rey le concede la protección divina, como refleja el disco alado de Ahuramazda (el dios de la fe Zoroástrica), flotando sobre su cabeza. El relieve también proclama la fuerza del Imperio Aqueménida, puesto que toda la escena se apoya sobre portadores de trono que representan las 28 naciones bajo el Imperio.

La tumba de Darío I en Naqsh-e Rustam (Wikimedia Commons) - See more at: https://www.ancient-origins.es/noticias-lugares-antiguos-asia/naqsh-e-rustam-las-antiguas-tumbas-los-poderosos-reyes-persas-002653#sthash.69fPijg4.dpuf

Las otras tres tumbas de Naqsh-e Rustam son las de los sucesores de Darío, Jerjes I (486-465 a. C.), Artajerjes I (465-424 a. C.) y Darío II (423-404 a. C.). Esto está basado en el hecho de que la disposición de estas tumbas está copiada de la de la tumba de Darío. Sin ningún tipo de inscripción ni pruebas adicionales, las identidades de los propietarios de dichas tumbas son mera especulación. Otras tumbas reales, de forma similar, pueden ser encontradas en Persépolis. Estas tumbas, talladas en la vertiente rocosa de Kuh-i-Rahmat, se piensa que pertenecen a los últimos reyes Aqueménidas, manifestándose en ellas la gran influencia ejercida por las sepulturas de Naqsh-e Rustam.

Kuh-e Rahmat, la montaña en la que los Aqueménidas, al excavar la roca, crearon el monumento de Qadamgah, aún en pie en la actualidad. Fotografía de Pontocello, 2009. (Wikimedia Commons)

Después de la caída del Imperio Aqueménida, no se construyeron más tumbas en Naqsh-e Rustam. Como mencionamos más arriba, los sasánidas intentaron vincularse a los aqueménidas mediante relieves tallados sobre las paredes de roca de Naqsh-e Rustam. Los temas de los relieves son variados y fueron tallados entre los siglos III y IV d. C. por diferentes gobernantes sasánidas. Uno de los relieves más famosos es el de la victoria de Shapur I sobre los emperadores romanos Gordiano III, Valeriano y Felipe el árabe. Otros relieves incluyen la investidura de Ardashir I (el primer relieve tallado en el lugar) y el relieve ecuestre de Hormizd II (el último en ser tallado).

¿Quienes son los Sumerios?

 

Mitología Sumeria (Babilonica)

 

Sumeria fue una región histórica de Oriente Medio que formaba la parte sur de la antigua Mesopotamia, entre las planicies aluviales de los ríos Éufrates y Tigris. La civilización sumeria está considerada como la primera y más antigua civilización del mundo. La procedencia de sus habitantes, los sumerios, es incierta y existen numerosas hipótesis: la más aceptada hoy en día es la que argumenta que no hubo una ruptura cultural con el período de Uruk y que por lo tanto no tuvieron que ver factores externos, como podían ser invasiones o migraciones de otros territorios lejanos.

 

Creación del Universo

 

Mitologia

 

El universo apareció por primera vez cuando Nammu, un abismo sin forma, se abrió a sí mismo y en un acto de auto-procreación dio nacimiento a An (Anu) (dios del cielo), y a Ki (diosa de la Tierra), referida comúnmente como Ninhursag.
La unión de Anu (An) y Ki produjo a Enlil, el señor del viento, quien eventualmente se convirtió en el líder de los dioses. Después del destierro de Enlil de Dilmun (el hogar de los dioses) debido a la violación de Ninlil de la que tuvo un hijo, Sin (dios de la Luna), también conocido como Nannar.
Sin y Ningal dieron a luz a Inanna (diosa del amor y de la guerra) y a Utu o Shamash (dios del Sol). Durante el destierro, Enlil engendró tres deidades del inframundo junto con Ninlil, el más notable de ellos fue Nergal.
Nammu también dio a luz a Enki o Abzu, dios del abismo acuático. Enki también controló el Me, los decretos sagrados que gobernaron las cosas básicas tales como la física y las cosas complejas tales como el orden y leyes sociales. Esto considera el origen de la mayoría del mundo.

 

Divinidades sumerias y semitas

 

Dioses

 

Dentro de la mitología mesopotámica puede hacerse una división entre las divinidades sumerias y las semitas. Primero existieron los dioses sumerios que más tarde fueron adaptados por los acadios, babilonios, asirios, arameos y caldeos (todos ellos pueblos semitas).
La tríada sumeria la formaban An, Enlil y Enki, que eran dioses y la tríada semita estaba compuesta por los dioses Sin, Ishtar y Shamash, los equivalentes a la Luna, Venus y el Sol. Existían además otros dioses menos tradicionales que representaban la fertilidad y la diosa madre.
En el lenguaje sumerio, “Nin” significa ‘señora’ y “En” significa ‘señor’. Por otra parte, ki es ‘tierra’ y lil es ‘aire’. De ahí resulta sencillo saber quién era el señor de la tierra (o dios de la tierra Enki), el señor del aire (o dios del aire Enlil), la señora del aire (o diosa del aire Ninlil), etc.

 

Lista de Divinidades y otros seres mitológicos:

 

Adapa: Primer rey
Anat: diosa de la fertilidad y la guerra
Anshar: padre del cielo
Anu: el dios del cielo más elevado
Antu: diosa creadora
Apsu: el gobernante de los dioses y de los océanos subterráneos
Assur: dios nacional de los asirios
Atrahasis: Protagonista del poema épico del mismo nombre**
Baal: deidad superior a todas las demás y principal dios de los Caldeo-Asirios
Damkina: diosa de la madre tierra
Dumuzi: dios de la vegetación
Ea: dios de la sabiduría
Emesh: dios de la vegetación
Enbilulu: dios a cargo del Éufrates y el Tigris
Enmesarraa: dios de las leyes
Endursaga: dios heráldico sumerio
Enkimdu: dios de los ríos y canales
Enlil: dios del clima y las tormentas
Enten: dios agricultor
Enurta: dios de la guerra
Ereshkigal: diosa del inframundo
Erra: dios de la guerra, disturbios y revueltas
Gilgamesh: héroe de la gran epopeya de Gilgamesh posterior al diluvio
Geshtu-E: dios menor de la inteligencia
Gugalanna: consorte de Ereshkigal
Gula: diosa de la sanación
Hadad: dios del clima
Huwawa: guardián del bosque de cedros de los corazones
Inanna: diosa del amor y la guerra, protectora de Uruk
Ishtar: diosa del amor
Isimud: dios mensajero
Iskur: dios de las tormentas y las lluvias
Kabta: dios responsables de los picos, palas y moldes de ladrillos
Kingu: marido de Tiamat
Kishar: padre de la tierra
Lahar: diosa del ganado
Marduk: dios nacional de los babilonios
Mummu: dios de las neblinas
Mushdamma: dios puesto a cargo de los edificios y las casas
Mušhuššu: animal mitológico
Nabu: dios de las artes de escribir
Namtar: dios sirviente en el inframundo
Nannar: dios de la luna
Nanse: diosa de la justicia
Nergal: dios del inframundo
Nidaba: diosa de la fertilidad y la escritura
Ninazu: dios secundario del inframundo
Ningal: diosa de las cañas
Ningikuga: diosa de la cañas
Ninhursag: diosa de la madre tierra
Ninkasi: diosa de la elaboración de alcohol
Ninkurra: diosa madre menor
Ninlil: diosa del aire
Ninmah: diosa creadora
Ninsar: diosa de las plantas
Ninsikil: diosa patrona del paraíso mítico de Dilmun
Ninsubur: diosa o dios mensajero
Ninsuna: diosa de las vacas
Nintu: deidad madre
Ninurta: dios de Nippur
Nunbarsegunu: diosa madre
Nusku: dios de la luz y el fuego
Oannes: Personaje mitad hombre mitad pez
Pasittu: demonio que arrebata bebés
Shamash: dios del sol y de la justicia
Sin: dios de la luna (otro nombre de Nannar)
Tasmetu: diosa consorte de Nabu
Tiamat: diosa dragón
Tishpak: dios de Eshnunna
Uras: diosa ctónica (véase ctónico)
Utnapishtim: protagonista del diluvio
Utu: dios del sol
Uttu: diosa de los tejidos y la ropa
Utukki: demonios del inframundo
Zarpanitu: diosa del nacimiento
Ziusudra: protagonista del diluvio

 

Annunakis

 

persia

 

Según un mito babilónico más reciente, los Anunnaki eran los hijos de Anu y Ki, los dioses hermano y hermana, ellos mismos, los vástagos de Anshar y Kishar (pivote del cielo y pivote terrestre, los postes celestiales). Anshar y Kishar eran los hijos de Lahm y de Lahmu (“los fangosos”), nombres dados a los guardias del templo en Eridu, el sitio de Apsu en el cual la Creación según ellos ocurrió. La cabeza del consejo de Anunnaki era el gran Anu, (más que ser un dios del cielo, Anu realmente significa “cielo”), de Uruk y los otros miembros eran sus descendientes. Su lugar fue tomado por Enlil, (En=señor, lil=viento, aire), quien, en la antigüedad era pensado como el separador del cielo y de la tierra. Esto dio lugar a un conflicto entre Enlil de Nippur y su hermanastro Enki de Eridu, sobre la legitimidad de Enlil como gobernante Celestial y terrestre. Enki, (En=señor, Ki=Tierra), además de ser el dios del agua dulce, era también dios de la sabiduría y de la magia, y era mirado por algunos como alquimista. Cuando el Igigi rehusó continuar trabajando para mantener la armonía del Universo, en el Shappatu (hebreo: Shabbat), Enki creó a la humanidad para que ésta asumiera la responsabilidad de realizar las tareas que los dioses habían abandonado.
Los Anunnaki, por su parte, eran los compañeros altósimos (Alto concilio) del consejo de los dioses y de Anu. Fueron distribuidos sobre la tierra y el mundo subterráneo o bajo mundo. Los más conocidos entre ellos eran: Asaru, Asarualim, Asarualimnunna, Asaruludu, En-Ki (Ea para los Acadios), Namru, Namtillaku y Tutu.
La reinvención del término los Anunnakis surgió en 1964 con el libro del asiriólogo Adolph Leo Oppenheim “Mesopotamia antigua: Retrato de una civilización muerta”, quien popularizó este concepto que fue tomado por distintos blogs y personajes del mundo esotérico y de seudociencias de internet.

 

Creación del Ser Humano

 

antiguas

 

Según la mitología sumeria de la creación, los dioses originalmente crearon a los humanos para que los sirvieran, pues tenían necesidad de ser alimentados y vestidos. El culto era así concebido como una manera de servir a los dioses, pero los liberaron cuando llegaron a ser demasiados para manejarlos.De la unión primordial entre An y Ki nació Enlil, que se convertiría en el dios supremo del panteón sumerio. Después que las otras deidades desterraran a Enlil de Dilmun (el hogar de los dioses) por violar a la diosa del aire Ninlil, ésta tuvo un hijo: Nannar, dios de la luna. Nanna y Ningal dieron a luz a Inanna, diosa de la guerra y la fertilidad, y a Utu, dios del sol.

 

Enki

 

babilonia

 

Enki o Enkil es un dios en la mitología sumeria, más tarde conocido como Ea en las mitologías acadia y babilónica. Significa El señor de la tierra, es hermano del dios Enlil, e hijo de An. Su misión será la de crear a los hombres e impulsar a que otras divinidades los creen. Dota a los humanos a las artes, oficios y medios técnicos para la agricultura.

 

Enlil

 

civilizaciones

 

Enlil en la mitología sumeria (también, a veces, Ellil en textos posteriores acadios, hititas o caananitas), era el dios del cielo, del viento, las tempestades y la respiración. Fue adorado además por otros pueblos mesopotámicos, como los acadios, babilonios, cananeos y asirios, pues así lo atestiguan sus inscripciones en tablillas.Hijo del dios del cielo An y de la diosa Ki, al nacer, separó el cielo “An” de la tierra “Ki”. Enlil, Anu (An en acadio) y Enki forman la trinidad suprema del panteón sumerio. Enlil era la divinidad patrona de Nippur y guardaba “las tablillas del destino” donde se encuentra decretado el destino de todo lo existente.

En el mito de Enlil y Ninlil se narra cómo el dios se encuentra a Ninlil bañándose en los pantanos. A pesar de las advertencias de ella, Enlil consigue fecundarla mediante engaños. Por este acto, censurado en la tradición mesopotámica, es expulsado de Nippur; pero Ninlil le sigue. Así, mantendrán relaciones otras tres veces, de las que nacerán tres dioses de ultratumba.

En Atrahasis, Enlil intenta destruir a la humanidad en tres oportunidades, molesto por sus hábitos ruidosos. En el último de estos intentos, arrasa la Tierra con un Diluvio. La humanidad consigue salvarse gracias a la intervención de su medio hermano, Enki, que ordenará a Atrahasis, la construcción de un enorme barco en el que deberá cargar semillas y animales. Luego Enlil inunda la Tierra abriendo las compuertas del cielo. Los demás dioses reprenden a Enlil ya que necesitan los sacrificios que realizan los humanos para alimentarse. Cuando las aguas se retiran, Ziusudra ofrece un sacrificio a los dioses, que lo reciben hambrientos. Finalmente Enki solicita a la diosa madre la creación de nuevos seres humanos.

 

Marduk

 

sumeria

 

Marduk fue el nombre de un dios de la última generación de Mesopotamia y la deidad patrona de la ciudad de Babilonia. Cuando esta ciudad se convirtió en el centro político de los estados unificados del valle de Éufrates en los tiempos de Hammurabi (siglo XVII a. C.), se levantó como cabeza del panteón de dioses Babilónico.
Existen particularmente dos dioses —Ea y Enlil— cuyos poderes y atributos fueron heredados por Marduk. En el caso de Ea la transferencia procedió pacíficamente y sin opacar al dios más viejo, por lo tanto, Marduk es visto como un hijo de Ea. El padre reconoce voluntariamente la superioridad del hijo y le entrega el control de la humanidad. Esta asociación de Marduk y Ea, aunque indica la supremacía una vez gozada por Eridu como centro político y religioso de Babilonia, también puede reflejar una temprana dependencia de Babilonia sobre Eridu, no necesariamente de carácter político, sino, en vista de la difusión de la cultura en el valle de Éufrates desde el sur hacia el norte, el reconocimiento de Eridu como el centro más antiguo por parte del más joven.
En todos los acontecimientos, los rastros de un culto de Marduk en Eridu deben ser observados en la literatura religiosa, y la explicación más razonable para la existencia del dios Marduk en Eridu es asumir que Babilonia pagó de esta manera su homenaje hacia la vieja ciudad como cabeza del golfo pérsico.
Mientras que la relación entre Ea y Marduk esta marcada por la armonía y una amistosa abdicación por parte del padre en favor del hijo, la asimilación de poder de Marduk y las prerrogativas de poder de Enlil de Nippur fueron a expensas del prestigio de este último. Después de la época de Hammurabi, el culto de Marduk eclipsó al de Enlil, y aunque durante los cuatro siglos de control de los casitas sobre Babilonia (1570 a. C.–1157 a. C.), Nippur y el culto de Enlil disfrutaron un periodo de renacimiento, pero cuando sobrevino la reacción, se marcó el triunfo definitivo y permanente de Marduk sobre Enlil hasta el fin del Imperio Babilónico. El único rival serio de Marduk después del año 1000 a. C. fue Assur en Asiria. En el sur de los reinos supremos de Marduk. Él normalmente es referido como Belio Señor.
Cuando Babilonia se convirtió en la capital de Mesopotamia, la deidad patrona de Babilonia fue elevada a nivel de dios supremo. Para explicar como Marduk llegó al poder, se escribió el Enûma Elish, que cuenta la historia del nacimiento de Marduk, sus gestas heroicas, y como llegó a convertirse en el señor de los dioses. Esto puede verse como una forma de apologías mesopotámicas.
En el Enûma Elish, creció una guerra civil entre los dioses hasta convertirse en una batalla climática. Los dioses Anunnaki se reunieron para encontrar un dios que pudiese derrotar a los dioses que se levantaron en su contra. Marduk, un dios joven, contestó a este llamado, y se le prometió la posición de dios supremo.
Cuando él mató a su enemigo le arrebató las “Tablillas del Destino”, que poseía ilícitamente y asumió su nueva posición. Bajo su reinado, se creó a la raza humana para llevar las cargas de la vida, de manera que los dioses pudiesen disfrutar del ocio.
Varios personajes fueron nombrados en honor a Marduk. Por ejemplo, la personalidad bíblica de Mordechai (Libro de Ester) usó su nombre gentil en reemplazo a su nombre hebreo, Bilshan.
Nabu, dios de la sabiduría, es un hijo de Marduk. En la biblia en Jeremias 50;2, es mencionado el nombre de Marduk.

 

Lilith

 

semita fenicia

 

Lilit (o Lilith) es una figura legendaria del folclore judío, de origen mesopotámico. Se la considera la primera esposa de Adán, anterior a Eva. Según la leyenda, abandonó el Edén por propia iniciativa y se instaló junto al Mar Rojo, uniéndose allí con Asmodeo, que se convirtió en su amante, y con otros demonios. Más tarde, se convirtió en una bruja que rapta a los niños en sus cunas por la noche y se une a los hombres como un súcubo, engendrando hijos (los lilim) con el semen que los varones derraman involuntariamente cuando están durmiendo (polución nocturna). Se la representa con el aspecto de una mujer muy hermosa, con el pelo largo y rizado, generalmente pelirroja, y a veces alada.

 

Lammasu

 

Mitología Sumeria (Babilonica)

 

En la mitología mesopotámica, un Lammasu es una divinidad protectora, un ser híbrido legendario, principalmente de la mitología asiria, que posee cuerpo de toro o león, alas de águila y cabeza de hombre.
Estos, sobre todo, grandes hombres-toro alados surgen en Asiria como elementos apotropaicos para guardar las puertas de las ciudades o palacios de sus monarcas (generalmente en parejas).
Además de benéficos y protectores para los que los poseyesen, estos toros androcéfalos alados infundían temor y respeto a los espíritus maléficos y a los enemigos. Existía una leyenda por la que mataban a los que se aproximaban, excepto a los hombres puramente buenos o totalmente malvados.El lamasu o shedu es un genio celestial de la mitología mesopotámica. Humano por encima de la cintura y toro por debajo de la misma, pero también tiene los cuernos y las orejas de un toro y con frecuencia con alas. Los toros, en Mesopotamia, se asocian sobre todo a las corrientes de agua que llevan a la fertilidad, al poder, al estar sobre la tierra, como se aprecia en sus recias pezuñas. Por otra parte la cabeza humana les dota de inteligencia y tiene larga barba historiada, lo que les liga a las divinidades. La cara esculpida representaba al rey que gobernaba en el momento de levantarse la escultura. Además lleva una tiara con cuernos (también ligada a la divinidad), cabellera espesa y cinturón (que representa el poder). Por el bajo vientre asoman escamas de pez y las alas de águila suponen relación con el sol (al igual que los antiguos egipcios, inspirado por la divinidad solar).
Son seres que recrean el equilibrio entre el cielo, la tierra y el agua, y permiten intermediar entre los hombres y las divinidades. Como espíritus del hogar protegían al pueblo común. Más tarde, durante el período babilónico se convirtieron en protectores de los reyes y se colocaban en las entradas de ciudades o palacios. Los acadios asociaban al dios Papsukkal con Lamassu (vertiente femenina) y al dios Išum con Shedu (vertiente masculina).
Para proteger las casas, los Lamasus eran grabados en tablillas de arcilla, que luego eran enterradas bajo el umbral de la puerta. Se colocaban a menudo en pares a la entrada de los palacios y las ciudades, en tamaño colosal. Las entradas solían mirar cada una hacia uno de los puntos cardinales. A veces, también eran motivo de decoración parietal en los palacios neoasirios entre los siglos IX a. C. y VII a. C. Esta herencia neoasiría sería recogida posteriormente por el arte persa, donde con algunas variantes se representaron en las entradas monumentales del centro ceremonial de Persépolis.

 

Nibiru

 

judios

 

Nibiru es el nombre de un cuerpo celeste de la mitología babilónica. Nibiru, para los babilonios, era un cuerpo celeste asociado con el dios Marduk. Nibiru significa “lugar que cruza” o “lugar de transición”. En muchos textos babilonios se identifica con el planeta Júpiter, aunque en la tablilla 5 de la Enûma Elish se asocia con la Estrella Polar, que también se conocía como Thuban.Nibiru sería un planeta propuesto por Zecharia Sitchin, basándose en la idea de que las civilizaciones antiguas habrían obtenido sus conocimientos y su desarrollo gracias a hipotéticos contactos con extraterrestres. Sin embargo, esta descripción es considerada inverosímil por científicos e historiadores.
En opinión de Sitchin, el planeta habría adquirido el nombre del dios babilonio Marduk a consecuencia de una usurpación del poder por parte de este dios en el 2024 a. C., atribuyéndose la creación de la Tierra mediante la falsificación en las copias del poema épico Enuma-elish.
Según la descripción de Sitchin sobre la cosmología sumeria, Nibiru sería el buscado «duodécimo planeta», o el Planeta X (que incluye la descripción de 10 planetas, más el Sol, y la Luna).
Igualmente indica que en la antigüedad se habría producido una catastrófica colisión de uno de sus satélites con Tiamat, un hipotético planeta también postulado por Sitchin, y que habría estado entre el planeta Marte y Júpiter; hecho que habría formado el planeta Tierra y el cinturón de asteroides. Además, según Sitchin, Nibiru habría sido el hogar de una poderosa raza alienígena, los Anunnaki. Como consecuencia de la colisión, según afirma Sitchin, el planeta Nibiru habría quedado atrapado en el Sistema Solar, volviendo al lugar de la colisión periódicamente en una órbita excéntrica. Más tarde vinieron a la Tierra.
Sitchin cita algunas fuentes que según él, hablarían sobre el planeta, que posiblemente sería una estrella (concretamente una enana marrón) que estaría en una órbita sumamente elíptica alrededor del Sol, la cual tuvo su perihelio hace aproximadamente 3600 años y un período orbital de unos 3600 a 3760 años. Sitchin atribuye estos datos a los astrónomos de la civilización maya.
En un libro recientemente publicado, titulado 2012: cita con Marduk, el escritor e investigador turco Burak Eldem presenta una nueva hipótesis, sugiriendo que son 3661 años los que duraría el período orbital del supuesto planeta y reclamando que habrá “una fecha de vuelta” para el año 2012. Según la teoría de Eldem, 3661 es un séptimo de 25 627, que es el ciclo total “de 5 años mundiales” según el calendario maya extendido. El último paso orbital de Marduk, añade, sucedió en el 1649 a. C. y causó grandes catástrofes sobre la Tierra, incluyendo la erupción de la isla Thera (en el mar Mediterráneo).
Según los seguidores de Sitchin, sus ideas estarían avaladas por su dominio en lenguas muertas como el sumerio, y asistidas por la traducción de piezas consideradas tesoros; aunque esto realmente no es científicamente un fundamento astronómico.

 

Genio

 

Mitologia

 

Un genio, del árabe جن yinn, es un ser fantástico de la mitología semítica. No debe confundirse esta palabra con otra idéntica que procede del latín genius. En ocasiones en vez de genio se usa el término árabe, usualmente transcrito jinn o djinn, de acuerdo con la transcripción francesa o inglesa.
Por lo general son invisibles, pero pueden adoptar diferentes formas (antropomorfas, plantas o animales) y tienen la capacidad de influencia espiritual y mental sobre el ser humano (posesión psíquica), pero no necesariamente la utilizan.
En la mitología mesopotámica, están asociados al ámbito divino, aunque no pueden considerarse dioses, sino principalmente, guardianes o seres tutelares de lugares donde los hombres no debían tener acceso. Se piensa que su representación tendría un valor apotropaico.
En las tradiciones más antiguas, los genios eran los espíritus de pueblos desaparecidos, que actuaban de noche y se escondían al despuntar el día. Otras tradiciones dicen que son seres de fuego. En todos los casos se trata de seres con características de duendes y otros seres mitológicos elementales de la naturaleza, que pueden, según su talante, atacar o ayudar al ser humano.

Rey, guerrero, unificador y conquistador; son palabras que a menudo se utilizan para describir al hombre conocido como Alejandro Magno de Macedonia, quien a una temprana edad se dispuso conquistar el mundo conocido y estuvo cerca del éxito antes de completar los 33 años.

“Mi hijo, pide otro reino para ti. Porque lo que os dejo es demasiado pequeño para vosotros”, fueron palabras dichas a Alejandro Magno por su padre Filipo II, Rey de Macedonia, según “El trabajo de referencia Volumen I del Nuevo Estudiante”.

Se convirtió en rey a la temprana edad de 20 años, tras el asesinato de su padre en la boda de su hermana en el 336 a.C..  En dos años, Alejandro fue obligado a unirse a Grecia y a comenzar su conquista de Asia. Pronto el Imperio Persa cayó, y Egipto fue el siguiente. Allí se crearía la gran ciudad de Alejandría. Mientras se dirigía hacia la India conquistó y estableció colonias macedonias en Irán. Derrocó el norte de India, y destronó a Poros, el rey hindú.

Durante la conquista del imperio persa, y habiendo avanzado hasta la India, sus ejércitos se negaron a seguir adelante por estar en los confines del mundo conocido, y Alejandro comenzó su viaje de regreso a Babilonia. Durante éste se mantuvo en etapas preliminares de planificación para realizar una campaña hacia el oeste, incluyendo a Roma y Cartago. Sin embargo, contrajo una fiebre y murió en Babilonia el 10 de junio de 323 a.C.; tenía 32 años.

Así que, ¿dónde está el lugar de su descanso final?

Desafortunadamente, nadie lo sabe a ciencia cierta. En algún momento, Ptolomeo, general de Alejandro y el futuro rey de Egipto (305 A.C.) tomó el control de su cuerpo.

“El cuerpo de Alejandro fue llevado a Memphis por Ptolomeo, en cuyo poder había caído Egipto, y desde allí fue trasladado unos años después a Alejandría, en donde cada señal de respeto se mantiene como pago en memoria a su nombre”, según el antiguo historiador romano Quinto Curcio Rufo, en “Historias de Alejandro el Grande”.

Un descendiente después de Ptolomeo, Ptolomeo Filopator, pudo haber movido nuevamente los restos de Alejandro, colocándolos en un mausoleo común con otros predecesores de Ptolomeo. Esto podría haber ocurrido en algún lugar entre 220 a 205 A.C.

Varios emperadores romanos informaron de su visita a la tumba de Alejandro.  Octavio, el futuro emperador Augusto, al parecer visitó la tumba en el año 30 A.C. ofreciendo sus respetos con flores y colocando una diadema de oro (corona) sobre su cabeza momificada.

La última supuesta visita fue la del emperador romano Caracalla en 215 B.C.; desde entonces, la ubicación de la tercera tumba se ha perdido en la historia.

En busca de la tumba

Muchas organizaciones siguen buscando la tumba perdida de Alejandro. Una de ellas es el Centro Polaco de Arqueología Mediterránea; sin embargo, este fue objeto de una broma el pasado verano, cuando algunas agencias de noticias de Internet informaron que el grupo descubrió en el centro de Alejandría la tumba que faltaba, según el Cairo Post.

En 2008, los investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania anunciaron que una tumba en la aldea norteña griega de Vergina era la de Philip III Arrhidaeus, hermanastro de Alejandro Magno, según National Geographic News. Entre los artefactos descubiertos habían un casco, un escudo y una corona de plata que los investigadores creen podrían haber pertenecido al propio Alejandro, ya que supuestamente su hermano reclamó estos elementos después de su muerte.

En el otoño pasado, los científicos confirmaron en el Museo Arqueológico de Tesalónica lo que ya se había discutido anteriormente, que los huesos encontrados en las dos tumbas debieron haber sido los de Alejandro Magno padre y del Rey Felipe II, según Discovery News.

La búsqueda de la tumba de Alejandro Magno continúa. Pero, por desgracia, el lugar de descanso muchas veces fue cambiado a lo largo de la historia y los paisajes de la antigua ciudad se han cubierto con más transformaciones, perdiéndose así las edades. Sin embargo los restos de su familia, como los artefactos que probablemente fueron usados en vida, son conocidos por los científicos de hoy, y estos traen la leyenda más cercana a la vida real. Tal vez un día, su lugar de descanso final sea, una vez más, el lugar donde la gente pueda visitarle para ofrecer sus respetos al hombre que casi gobernó al mundo.