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El sensacional descubrimiento de un extraterrestre representado por los antiguos artistas egipcios no es único. Otros de estos descubrimientos han sido mencionadas por los investigadores por más de 120 años. Esta es la primera vez, sin embargo, que ha sido sacada de la división de archivo de investigación del departamento de Antigüedades Egipcias perteneciente a las autoridades gubernamentales en El Cairo.

Extraterrestre en el Egipto Antiguo

Primer plano de la parte de muro de la tumba con el extraterrestre gris.

aliens en el Egipto Antiguo

Cerca de la parte inferior del mural se puede apreciar un extraterrestre gris. (Museo Egipcio)

 

Otros ejemplos están en el Museo Real Británico de Historia Natural.

momia extraterrestre

Gris momificado descubierto en sarcófago. Pruebas fotográficas de una momia egipcia sellado dentro de un sarcófago antiguo y sepultados con un Faraón, ha sido revelado por el investigador David Innis.

Según Innis; “Lo que nos han dicho es que cuandola momia del Rey niño Tutankamon fue desenterrada por Howard Carter y su equipo en la década de 1920 fue enterrado, junto con todos los invaluables artefactos de oro, dos momias de “bebes”. Una de estas momias es un extraterrestre gris!”

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Artilugios Volantes en la Antigua India
Vimos anteriormente como en su libro sagrado Popol Vuh, los indios quichés de la gran familia maya decían de nuestros creadores que éstos eran unos constructores. Damos ahora un salto en la geografía y nos vamos a la India, en donde podemos leer en la gran epopeya sánscrita del Mahabharata que precisamente Maia, el constructor, el ingeniero y arquitecto de los asuras, diseñó y construyó un “gran habitáculo de metal”, que fue trasladado al cielo. Era solamente uno de muchos habitáculos similares. “Cada una de las divindades Indra,Yama, Yaruna, Kúbera y Brahma, disponía de un de estos aparatos metálicos y voladores”.
El gran sabio de la antigua tradición, Nãrada, explica que la ciudad volante de Indra se hallaba ininterrumpidamente en el espacio. Estaba rodeada de una pared blanca, que producía destellos de luz cuando el vehículo se desplazaba por el firmamento.
Otros aparatos automáticos se desplazaban libremente bajo agua y en las profundidades de los océanos de una forma similar a los modernos submarinos.
El texto sánscrito del Mahabharata se refiere normalmente a los aparatos volantes con el nombre de “vimanas“.
Pero habla también de grandes ciudades – colonias – espaciales, de grandes ciudades submarinas, y de ciudades subterráneas.
Arjuna, una de la divinidades, disponía de un indestructible vehículo volador anfibio, pilotado por su ayudante Matali.
Todas estas construcciones y aparatos voladores, submarinos y subterráneos, están descritos en la epopeya del Mahabharata con gran lujo de detalles, con detalle de sus medidas y descripción de sus características.
También Valmiki, el autor de la otra gran epopeya hindú, el Ramayana, nos habla con absoluta naturalidad de los vehículos que – a voluntad de su piloto – volaban libremente por el aire. También eran metálicos y brillaban en el cielo.
Objetos Volantes Inteligentemente Guiados, en los Textos Biblicos
Leemos en los textos bíblicos cómo el profeta Ezequiel nos narra su encuentro con un vehículo volante, que se le acercó tanto – junto al río Quebar, en la inmediaciones de Babilonia – que incluso vió a uno de sus tripulantes, el cual le habló a él personalmente.
Esta visión que Ezequiel tuvo, y que está descrita con lujo de detalles en los textos bíblicos, fue detenidamente analizada por el ingeniero de la agencia espacial norteamericana – la NASA – Josef Blumrich, quién concluyó que lo que vió el profeta fue efectivamente y sin ningún género de dudas una nave volante. Tanto es así, que dicho ingeniero – director de la Oficina de Construcción de Proyectos de la NASA -, rediseñó el aparato descrito por Ezequiel y patentó algunos de sus elementos.
También en la Biblia, la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra refleja con precisión los efectos de una explosión atómica, anunciada a Lot por dos emisarios que bajan de las alturas y comen alimentos en casa de su anfitrión.
Finalmente, en muchos pasajes de los textos bíblicos – comenzando por el libro del Exodo – se describen con detalle nubes inteligentemente guiadas. En el caso del libro citado, una de estas nubes – luminosa de noche y en forma de columna de humo de día – guía al pueblo de Israel en su huída de Egipto. Esta nube indica el camino a seguir, proporciona alimento, e incluso desciende hasta el suelo para que sus tripulantes (en este caso el mismo Yahveh) pueda dar órdenes verbales al caudillo de los hijos de Israel, Moisés.
El Ovni de Belen
La estrella de Belén, cuya aparición está tan íntimamente ligada al fenómeno Jesús, es – como se puede repasar en los Evangelios – una “estrella” que se mueve y que, además, tiene la facultad de detenerse. No es extraño que una estrella esté aparentemente “parada” en el firmamento, como parece que lo están todas las que vemos normalmente, ni tampoco que una estrella se mueva, como es el caso de las estrellas fugaces o de los cometas. Lo que sí se sale realmente de lo usual es que haga ambas cosas: moverse y pararse. Y que, además, demuestre ser inteligente: “Salieron, y la estrella que habían visto en Oriente” – podemos leer en los Evangelios – “iba delante de ellos hasta que se detuvo encima de donde se hallaba el niño.”
Se le ha querido dar una explicación astronómica a este fenómeno de la llamada estrella de Belén, aduciendo que se habría tratado de la conjunción – tercera conjunción por aquellas fechas – de los planetas Júpiter y Saturno. En dicha conjunción los citados planetas se juntaron ópticamente en dirección Sur de tal manera que los magos de Oriente, en la ruta que seguían de Jerusalén a Belén, siempre tenían a estos dos planetas que formaban una sola estrella, delante de ellos. La estrella iba efectivamente, como dicen los Evangelios, precediéndoles.
Hasta aquí, todo correcto. Pero si hubieran caminado siempre en la dirección que les indicaba esta conjunción de Júpiter y Saturno – y dado que se trataba de un fenómeno extraatmosférico que por lo tanto, por mucho que avanzasen los magos, siempre habría estado situado por delante de ellos – a donde habrían llegado es a las aguas litorales del mar Rojo.
Pero no: se detienen a 7 km escasos de Jerusalén. ¿Por qué? Porque no iban en pos de la conjunción Júpiter-Saturno, sino de un objeto brillante que finalmente se detuvo a baja altura encima del lugar en el que se hallaba el niño: Jesús. Un objeto volador que se movía inteligentemente dentro de nuestra atmósfera.
Los antiguos habitantes de China se autodenominaban “hijos del cielo”. Y su literatura clásica proporciona una abundante selección de observaciones de objetos volantes desconocidos, con especificación muy concreta del momento histórico en que apareció cada uno de ellos.
Una de las referencias más antiguas que podemos hallar figura en la obra Ciencia Natural, que en el capítulo 10 reza: “Bajo el reinado de Xi Ji” – hace aproximadamente 4.000 años – “fueron vistos dos soles en la ribera del río Feichang, uno de los cuales subía por el este, mientras que el otro bajaba por el Oeste. Ambos producían un ruido como el trueno.»
En época mucho más reciente, el escritor Wang Jia, que vivió bajo la dinastía de los Tshin, relata en su libro Reencuentro una historia acaecida en el siglo 4 antes de JC: “Durante los 30 años del reinado del emperador Yao, una inmensa nave flotaba por encima de las olas del mar del Oeste. Sobre esta nave, una potente luz se encendía de noche y se apagaba de día. Una vez cada 12 años, la nave daba una vuelta por el espacio. Por esto se la denominaba Nave de Luna o Nave de las Estrellas”. En su obra Observaciones del Cielo, otro historiador, que vivió entre los años 960 y 1279 nos da una imagen todavía más clara de esta nave del cielo, afirmando de ella: “Había una gran nave voladora expuesta en el palacio de la Virtud bajo la dinastía de los Tang. Medía más de 50 pies de largo, y resonaba como el hierro y el cobre, resistiendo perfectamente a la corrosión; se elevaba en el cielo para retronar después, y así continuamente.”
Por su parte, el historiador Zhang Zuo, autor de la Historia del Poder y de la Oposición, escribe también que “el 29 de mayo del año 2 bajo el reinado del emperador Kai Yuan, durante la noche, apareció una gran estrella móvil, del tamaño de una cuba, que volaba en el cielo del Norte, acompañada de otras estrellas más pequeñas; esto duró hasta el amanecer”.
Otro texto, el Nuevo Libro de los Tang, reza en su capítulo 22, dedicado a la Astronomía: “El año 2 bajo el reinado del emperador Quian-fu, dos estrellas, una roja y la otra blanca, que medían como dos veces la cabeza de un hombre, se dirigieron una junto a la otra al Sudeste. Una vez paradas en el suelo, aumentaron lentamente de tamaño y lanzaron luces violentas. Al año siguiente, una estrella móvil brilló de día como una gran antorcha. tenía el tamaño de una cabeza. Habiendo llegado del Nordeste, sobrevoló dulcemente la región, para desaparecer finalmente en dirección Noroeste.”
En otro pasaje de este mismo libro podemos leer: “En marzo del año 2, bajo el reinado del emperador Tian Yu, cierta noche una gran estrella surgió de la bóveda del cielo. Era cinco veces más grande que un celemí y volaba en dirección del Noroeste. Descendió hasta treinta metros del suelo. Su parte superior lanzó luces de fuego de color rojo anaranjado. Sus luces llegaban a más de cinco metros. Se desplazaba como una serpiente, rodeada de numerosas estrellas pequeñas que desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos. Se vió una especie de vapor que subía muy alto hacia el cielo.”
Esta es solamente una brevísima selección de cuanto puede leerse en los textos clásicos chinos acerca de los OVNIs.

 

El misterio de las calaveras es enriquecido también por una leyenda que se remontaría a los mayas. Tal leyenda cuenta que en el mundo existen 13 calaveras de cristal a tamaño natural, y cuando todas sean redescubiertas y asociadas, les transmitirán a los hombres todo su conocimiento. La leyenda, en cambio, nos advierte que eso ocurrirá solamente cuando los hombres sean íntegros moralmente. Esta leyenda que se transmite como una tradición oral, ha contribuido al nacimiento de un mito, aquel de las calaveras malditas. Todo eso, además, no es inmune al atractivo que los mayas suscitan como pueblo.
Las Otras Calaveras descubiertas :

1 MAYA. Descubierta en Guatemala en 1912. Se denomina así porque la mayoria de la imagenes holográficas que ha percibido los psiquicos describen escenas de la cultura Maya.

2 LAZULI. Tallada en lapislázuli. Descubierta en 1995 al norte del Perú por indigenas incas. Una tribu cercana aseguraba que era obra de “espíritus malignos”.

3 JESUITA. Se tiene noticias de ella desde 1534. San Igancio de Loyola, fundador de los Jesuitas, la tuvo en su poder. Posee la particularidad de atraer toda clase de pájaros.

4 SHUI TING ER. Tallada en amazonita, descubierta hace 130 años por el arqueologo chino Yeng Fo Huu en el suroeste de Mongolia. cerca de la frontera de la China.

5 OCEANA. Esculpida en cuarzo. Pertenecia a un campesino Brasileño que vive en una región remota de la Amazonia. Se cree que fue descubierta por indigenas nomadas de esta región.

6 ET. Descubierta en 1906 en Guatemala. Es de cuarzo ahumado. Se caracteriza por la forma puntiaguda del cráneo y mandibula pronunciada. Tiene cierto aire extraterrestre.

7 MAX. La mayor calavera de cristal conocida. Un norteamericano que había recibido las enseñanzas de un lama que la usaba para curar.

8 BABY LUV. De cuarzo rosa, descubierta en 1700 por un monje del monasterio de Luov (Ucrania). Los monjes conservaban la calavera desde hacia cientos de años

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El etnólogo estadounidense L. Taylor-Hansen tuvo oportunidad de entrevistarse en su estudio con una tribu de pieles rojas apaches asentados en Arizona. En el transcurso de la charla, Taylor-Hansen comenzó a inquietarse cuando notó suspicazmente que los aborígenes le describían tradiciones, situaciones y locaciones de una cultura que él conocía muy bien, pero no como perteneciente a la cultura apache ni al continente americano. El etnólogo mostró entonces a sus huéspedes unas fotografías de pinturas egipcias y en una de ellas, ante su total asombro, los apaches reconocieron a una de sus divinidades a la que dedicaban sus bailes folklóricos: el “Señor de la Llama y de la Luz”. Y eso no fué todavía lo más sorprendente: el nombre que los aborígenes asignaban a aquél dios, era su mismo nombre mediterráneo: Ammón Ra.
Aquello no fue más que el principio: relacionando que dos de sus números sagrados eran el 8 y el 13 Taylor-Hansen los asoció con la base del calendario venusino (la relación que indica las revoluciones efectuadas durante el mismo período por la Tierra y Venus en torno al Sol se expresa como 8:13, es decir, que la Tierra lleva a cabo 8, mientras que Venus cumple 13), y esto llevó automáticamente la charla a la mención de Tiahuanaco, cuyo nombre los apaches identificaron inmediatamente como la ciudad sagrada y el centro de su legendario imperio del pasado y describieron, sin haberla visto nunca, toda la arquitectura de la ciudad, y especialmente la estatua del “blanco barbudo”, con la siguiente precisión y conocimiento: “El dios empuña dos espadas en posición vertical, lo que significa “amistad hasta cierto limite. Las espadas forman ángulo recto con los antebrazos, y con la cabeza un tridente, que es nuestra señal secreta de reconocimiento. Allá donde se alza la estatua, es el lugar de nuestro origen.” Los aborígenes se sorprendieron cuando el etnólogo les informó de la existencia real de la ciudad ya que ellos la consideraban sólo como producto de una leyenda.

SIMILITUDES GLOBALESPIRÁMIDE DE COPAN ( HONDURAS )

El paleontólogo, antropólogo y arqueólogo Arthur Posnansky descubrió en las cavidades que constituían los ojos del dios en la estatua de Tiahuanaco, que el oro incrustado más algunos clavos sujetaban unos redondeles de turquesa en las hendiduras de los ojos, detalle que le llevó a creer que todas las estatuas de piedra que representaban a los dioses tenían el rostro incrustado en oro y los ojos en turquesa. La turquesa no existe en ningún lugar de América y su extracción tenía lugar en la península del Sinaí y en Irán. Las técnicas de incrustación utilizadas en Tiahuanaco eran indudablemente originarias del Oriente Próximo.
Pictogramas de indudable estilo sumerio se han encontrado a lo largo y ancho de América, Australia y también en Francia.
Petroglífos a lo largo de todo Los Andes utilizan el símbolo sumerio de la cruz radiante, que representaba el planeta Nibiru.
Los habitantes de la región andina, al referirse a los forasteros de otra tierra que llegaron en los tiempos antiguos los llaman Uru. La capital de Sumeria se llamaba Ur.

PIRÁMIDES DE CARAL Y UXMAL ( MÉXICO )
En todas las lenguas andinas, uru significa día, el mismo significado que tuvo en la mesopotamia.
En “la biblia en imágenes” del Coricancha se representa a Nibiru y su órbita.
En todas las culturas ancestrales, el dios se representa con tocados cónicos, lleva trajes claros, es alto, atlético, armónico, barbado y de largos cabellos. Llega desde una tierra extraña “del sol naciente”( la tradición japonesa – donde recientemente se ha descubierto la gigantesca ciudad sumergida de Yonaguni – también hace mención a su país como la tierra “del sol naciente” utilizando exactamente la misma expresión ) y luego parte hacia “la estrella del alba” (parecidos impresionantes, algunos casi textuales, entre Viracocha ( tiahuanacos ), Oannes ( Sumerios ) , Quetzalcoatl (azteca), el “Dios Herrero” ( dogones, Africa ),Kon-Tiki ( Perú ), Tiki ( Polinesia ), y muchos otros.

REPRESENTACIONES DE DIOSES DE DISTINTAS CULTURAS: , IRAQUÍ, SUMERIO Y FENICIO.Los dioses “salen del agua” ( ¿significando que superaron el diluvio?), para cumplir su misión, y aparecen representaciones de un hombre pez imaginario o simbólico, un ser anfibio “dotado de razón”, y civilizador que se marcha una vez seguro de que sus enseñanzas podrán prosperar.
El entablillado de los cráneos para deformar sus cabezas y que éstas adquirieran la forma de la de los dioses ( frentes altas y planas ) era otro rito común; todos expresaban ser conscientes de estar vigilados por sus deidades y creían que a su muerte serían llevados por los dioses sobre sus plataformas voladoras a un territorio de eternas satisfacciones.
Coincidencias en técnicas y materiales de pintura entre navajos, mandalas y australianos, vestigios de coca y de tabaco en las momias egipcias, reproducciones de elefantes en los capiteles de los edificios Mayas, similar cantidad de signos cueniformes en los lenguajes, algodones peruanos y egipcios de la misma variedad tetraploide, La Medusa en leyendas americanas, helénicas, chinas, etruscas, japonesas, pompeyas, borneas, neozelandesas y hawaianas, semillas de maíz dentro de la Gran Pirámide de Keops, piezas de un telar egipcio fácilmente intercambiables con uno peruano, tal su idéntica confección.
Los sumerios nombraron al río Eufrates con el nombre Urutu que significa ‘río de cobre’ y no había cobre en ese río, pero abundaba en Bolivia y Perú.
La pirámide del Sol, en Teotihuacan, México, tiene exactamente la mitad de la altura que la pirámide Egipcia de Keops, las medidas de la base, en ambas es idéntica, y cuando el último rayo del sol termina de ponerse en una, el primero aparece en la otra.

Todas las culturas ancestrales coinciden en afirmar que la grandeza de los antiguos humanos se debió a que aprendieron su arte y su ciencia directamente de los dioses.

El libro sagrado de los mayas, el Popolh Vuh dice, al igual que el de los Sumerios:
“Los primeros hombres fueron creados y moldeados; no tuvieron madre ni padre.No fueron nacidos de una mujer, no fueron producidos por un creador o formador, ni por Alom ni Caholom, más sí creados por milagro, por encanto.” “Los de la primera raza eran capaces de todo saber.Estudiaban los 4 rincones del horizonte, los 4 puntos del arco del cielo y la cara redonda de la tierra”

Se ha encontrado evidencia de operaciones de cerebro, astronomía avanzada, conocimientos matemáticos y geométricos cuánticos, etc. y de una misteriosa complexión física (¿gigantes?)
A nuestra manera de ver, las especulaciones en torno a si fueron los sumerios que navegaron hasta Bolivia o los tiahuanacos que lo hicieron hasta la Mesopotamia son erróneas: todos eran en un principio contemporáneos e integrantes de una mega-cultura global, que obviamente contenía similitudes arquitectónicas, simbólicas, etc.
Los investigadores que busquen conexiones entre egipcios y mayas o entre sumerios y tibetanos, obviamente las hallarán, pero a la vez estarán mirando sólo una parte del cuadro, y de alguna manera, perdiendo la escala en sus conclusiones: el pasado remoto debería estudiarse a partir de considerar la existencia de una cultura protohistórica global en un mundo unido por vías aéreas, terrestres y telepáticas ( o incluso eventualmente unido físicamente como pangea ).
Las sincronicidades estudiadas aquí plantean la muy sustentable hipótesis de un sustrato originario común constituido por una civilización avanzada ( más evolucionada que la actual civilización occidental, y nó en la misma dirección ) que existió hipotéticamente entre el 17000 y el 12000AC. ( posiblemente en convivencia con otras razas extraplanetarias, pero ése ya es otro tema ).

ANKOR ( CAMBOYA ), GIGANTES DE TULA ( MÉXICO )Y MONTE NERMUD ( TURQUÍA )Su existencia y tecnología la grita todo el planeta en las mega-construcciones técnicamente imposibles (¡para nosotros!) de las cuales se apropiaron luego nuestras culturas antiguas atribuyéndose ( con un neblinoso derecho ) su condición de sucesores culturales y religiosos de aquélla “Edad Dorada”
Los ángeles son algo que asociamos con las bellas pinturas pre-Rafaelitas, estatuas talladas acompañando la arquitectura gótica y seres sobrenaturales que intervienen en nuestras vidas en tiempos de problemas. Durante los últimos 2000 años ha sido la imagen estereotipada, fomentada por la Iglesia cristiana.
Pero, ¿qué son los ángeles? ¿De dónde vienen, y qué han significado para el desarrollo de la religión organizada?

Muchas personas ven el Pentateuco, los cinco primeros libros del Antiguo Testamento, como lleno de cuentas de ángeles que aparecen justo a los patriarcas y los profetas visionarios. Sin embargo, esto simplemente no es así.

Hay tres ángeles que se acercan a Abraham para anunciarle el nacimiento de un hijo llamado Isaac a su esposa Sara, mientras él está sentado debajo de un árbol en la llanura de Mambré. Hay dos ángeles que visitan a Lot y a su esposa en Sodoma, antes de su destrucción. Está el ángel que lucha con Jacobo toda la noche en un lugar llamado Peniel, o aquellos que ve subir y bajar de una escalera que se extiende entre el cielo y la Tierra.

Sin embargo, con excepción de estas cuentas, hay muy pocos ejemplos, y cuando los ángeles aparecen la narración, es, a menudo vaga y confusa sobre qué es exactamente lo que está pasando.

Por ejemplo, en el caso de Abraham y Lot, los ángeles en cuestión se describen simplemente como “hombres”, que se sientan a tomar alimentos como cualquier persona mortal.
Influencia de los Magi
No fue sino hasta los tiempos de post-exilio – es decir, después de los judíos regresaron de su cautiverio en Babilonia, alrededor del 450 A. C. – que los ángeles se convirtieron en parte integrante de la religión judía.
Fue incluso más tarde, alrededor de 200 A.C. que comenzaron a aparecer con frecuencia en la literatura judía religiosa. Obras como el Libro de Daniel y el apócrifo Libro de Tobías contienen relatos enigmáticos de los seres angélicos que tienen nombres propios, apariencias específicas y jerarquías establecidas. Estas figuras radiantes eran de un origen no-judío. Todo indica que eran extraterrestres, importaciones de un reino extranjero, es decir, Persia.

El país que hoy conocemos como Irán no podría parecer a primera vista la fuente más probable para los ángeles, pero es un hecho que los judíos exiliados estuvieron muy expuestos a sus creencias religiosas después de que el rey persa Ciro el Grande tomó Babilonia en el año 539 antes de Cristo.

Estas incluyen no sólo el zoroastrismo, por el profeta Zoroastro o Zaratustra, sino también la religión mucho más antigua de los Magi, la élite de la casta sacerdotal de Media en el noroeste de Irán. Ellos creían en un todo un panteón de seres sobrenaturales llamados ahuras, o ‘los brillantes’, y daevas – ahuras que habían caído de la gracia debido a su corrupción de la humanidad.

Aunque eventualmente fuera de la ley en Persia, la influencia de los Magi (Magos) corría muy profundamente dentro de las creencias, costumbres y ritos del zoroastrismo.

Por otra parte, no puede haber duda de que magismo (magia), del cual tenemos términos como mago y magia, ayudó a establecer la creencia entre los judíos, no sólo de jerarquías conjunto de los ángeles, sino también de las legiones de ángeles caídos – un tema que las ganancias de su mayor fuente de inspiración de una obra solo – el Libro de Enoc.
El Libro de Enoc
Compilado por etapas en algún lugar entre 165 A.C. y el comienzo de la era cristiana, esta trabajo llamado pseudografico (es decir, falsamente atribuido) tiene como tema principal la historia detrás de la caída de los ángeles. Sin embargo, no la caída de los ángeles en general, sino de quienes fueron originalmente conocidos como ’îrin (’îr in singular), “aquellos que vigilan”, o simplemente “vigilantes” (Watchers) como se traduce en la traducción al Inglés.

El Libro de Enoc cuenta la historia de cómo 200 ángeles rebeldes, o Vigilantes, decidieron transgredir las leyes celestiales y “descender” a los llanos y tomar esposas de entre la especie mortal. El sitio dado para este acontecimiento es la cumbre del Hermón, un lugar mítico generalmente asociado con las nevadas cumbres del monte Hermón, en la ante-cordillera del Líbano, al norte de la actual Palestina (pero véase más adelante sobre el hogar más probable de los Vigilantes).

Los 200 rebeldes dan cuenta de las consecuencias de sus transgresiones, porque de acuerdo con un juramento en el sentido de que su líder Shemihaza asumiría la culpa si toda la fatal aventura saliera terriblemente mal.

Después de su descenso hacia las tierras bajas, los Vigilantes disfrutan de las delicias terrenales con sus “esposas” elegidos, y por medio de de estas uniones nacieron crías gigantes llamados Nephilim, o Nefilim, una palabra hebrea que significa “aquellos que han caído”, que son considerados, en traducciones al griego como gigantes.

Secretos Celestiales
En medio de aprovecharse de nuestras mujeres, los 200 ángeles rebeldes se dedicaron a impartir los secretos celestiales a los que tenían oídos para escuchar. Uno de ellos, un líder llamado Azazel, se dice que “enseñó a los hombres a hacer espadas, cuchillos, y escudos y corazas, y les hicieron conocer los metales (de la tierra) y el arte de trabajar con ellos”, lo cual indica que los Vigilantes trajeron el uso del metal a la humanidad.
También se les instruyeron sobre cómo hacer “pulseras” y “adornos” y les mostraron cómo usar “antimonio”, un frágil metal blanco empleado en las artes y en la medicina.

A las mujeres, Azazel enseñó el arte de “embellecerse” los párpados y el uso de “todo tipo de piedras preciosas” y “tinturas colorantes”, presuponiendo que el uso del maquillaje y las joyas no se conocía antes de esta edad. Además de estos crímenes, Azazel fue acusado de enseñar a las mujeres cómo disfrutar el placer sexual y entregarse a la promiscuidad – visto como una blasfemia “impía” a los ojos de los narradores hebreos.

Otros Vigilantes fueron acusados de revelar a la especie mortal el conocimiento de las artes más científicas, tal como la astronomía, el conocimiento de las nubes, o meteorología, las “señales de la Tierra”, probablemente la geodesia y geografía, así como las “señales”, o pasajes de los cuerpos celestes, como el sol y la luna.

Su líder, Shemihaza, está acreditado con haber enseñado “encantamientos y cortes de raíces”, una referencia a las artes mágicas rechazadas por la mayoría de los judíos ortodoxos.

Algunos de ellos, los Pênêmûe, enseñaron que “lo amargo y lo dulce”, seguramente una referencia al uso de hierbas y especias en los alimentos, mientras instruyeron a los hombres sobre el uso de “tinta y papel”, implicando que los Vigilantes introdujeron las primeras formas de escritura.

Mucho más inquietante es Kâsdejâ, de quienes se dice que enseñaron a “los hijos de todos los hombres todos los malvados caprichos de los espíritus y demonios, y los secretos para eliminar el embrión en el útero”. En otras palabras, enseñaban a las mujeres a abortar.

Estas líneas relativas a las ciencias prohibidas, entregadas a la humanidad por los Vigilantes rebeldes, plantea la pregunta fundamental del por qué los ángeles deberían haber poseído un conocimiento de estos asuntos, en primer lugar.

¿Por qué tenían necesidad que trabajar con metales, usar encantos, encantamientos y escritura; embellecer el cuerpo, emplear el uso de especias, y saber ahora cómo abortar un niño no nacido? Ninguna de estas habilidades son lo que uno podría esperar que los mensajeros celestiales de Dios, de poseyeran, a menos que éstos fueran humanos, en primer lugar.

En mi opinión, esta revelación del conocimiento la sabiduría previamente desconocidos parecieran ser las acciones de una raza muy avanzada transmitiendo algunos de sus secretos estrechamente vigilados, a una cultura menos desarrollada que estaba aún tratando de entender los principios básicos de la vida.

Más desconcertante fueron las acciones aparente de la empresa completamente desarrollados Nefilim, pues dice:

Y cuando los hombres ya no pudieron sostenerlos, los gigantes se volvieron contra ellos y devoraron a la
Humanidad. Y empezaron a pecar contra los pájaros y las bestias, y reptiles, y peces, y a devorarse la
carne unos a otros, y beberse la sangre. Luego la tierra estableció acusación contra los sin ley.
Por ahora los gritos de desesperación de la humanidad fueron fuertemente escuchados por los ángeles, o Vigilantes, quienes habían permanecido leales al cielo.
Uno por uno, son escogidos por Dios para proceder contra los Vigilantes rebeldes y sus descendientes, los Nefilim, que son descritos como “bastardos y réprobos e hijos de la fornicación”.

El primer líder, Shemihaza, es colgado y atado boca abajo y su alma desterrada para convertirse en las estrellas de la constelación de Orión. El segundo líder, Azazel, fue atado de pies y manos, y expulsado por la eternidad a la oscuridad de un desierto denominado Dûdâêl.

Sobre él se colocaron “piedras irregulares y en bruto” y aquí se mantendrá por siempre hasta el Día del Juicio, cuando será “echado en el fuego” por sus pecados.

Por su parte en la corrupción de la humanidad, los Vigilantes rebeldes se ven obligados a presenciar la masacre de sus propios hijos antes de ser expulsados a una especie de prisión celestial, considerado como un “abismo de fuego”.
Siete Cielos
El patriarca Enoc, entonces, entra en escena y, por algún motivo inexplicable, se le pide que interceda en favor de los rebeldes encarcelados. Él intenta conciliar con los ángeles del cielo, pero falla estrepitosamente. Después de esto, el Libro de Enoc relata cómo el patriarca es llevado por los ángeles sobre las montañas y los mares a los “siete cielos”.

Aquí él ve una multitud de seres angélicos mirando las estrellas y otros cuerpos celestes en lo que parecen ser observatorios astronómicos. Otros hacen huertos y jardines que tienen más en común con un kibutz israelí que con un reino etéreo sobre las nubes.

En otra parte del “cielo” está el Edén, donde Dios plantó un jardín para Adán y Eva antes de su caída – siendo Enoc el primer mortal en entrar en este dominio desde la expulsión de ellos.

Por último, durante la vida del bisnieto de Enoc, Noé, el Diluvio cubre la tierra y destruye todos los vestigios restantes de la raza gigante. Así termina la historia de los Vigilantes.

Los Hijos de Dios
¿Qué vamos a hacer con el Libro de Enoc? ¿Están sus cuentas de la caída de los Vigilantes y las visitas al cielo por el patriarca Enoc basadas en algún tipo de verdad histórica? Los estudiosos dirían que no. Ellos creen que es una obra puramente de ficción, inspirada en el libro del Génesis, en particular, dos pasajes enigmáticos en el capítulo 6.
En la primera, que constituyen los versículos 1 y 2, dice lo siguiente:
Y aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y nacieron hijas a ellos, que los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres de todo lo que eligieron.
Por ‘hijos de Dios’, el texto quiere decir ángeles celestiales, siendo el original hebreo bene-ha-Elohim. En el versículo 3 del capítulo 6, Dios se pronuncia de forma inesperada que su espíritu no puede permanecer en los hombres para siempre, y que puesto que la humanidad es una creación de la carne, su vida útil en lo sucesivo se redujo a “ciento veinte años”. Sin embargo, en el versículo 4, el tono de repente, vuelve al tema original de este capítulo, ya que dice:

Los Nefilim estaban en la tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos de Dios se juntaron con las hijas de los hombres, y les engendraron hijos: los mismos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de antiguo renombre.

Como el Pentateuco está considerado como haber sido escrito por Moisés, el legislador en c.1200 a.c., se supone que las líneas de Génesis 6 influido en la construcción del Libro de Enoc, y no al revés. A pesar de esta suposición obvia por parte de eruditos hebreos, hay pruebas que demuestran que gran parte de Génesis fue escrito después del regreso judíos del cautiverio en Babilonia a mediados del siglo V a.C.

Si este fuera el caso, entonces no hay razón por la cual las líneas de Génesis 6 no podrían haber sido manipulado en esta época. En un intento de enfatizar la enorme antigüedad del Libro de Enoc, el mito hebreo siempre ha afirmado que fue transmitido a Noé, nieto de Enoc, después del Diluvio, es decir, mucho antes de la compilación del Génesis.

Esta reivindicación de prioridad sobre el Pentateuco llevó finalmente al teólogo cristiano, San Agustín (AD 354-430) a afirmar que el Libro de Enoc era demasiado antiguo (antiquitatem nimiam ob) para ser incluido en el Canon de las Escrituras.

 

En el momento de pasar el umbral tuve la extraña sensación de penetrar en el tiempo, en un tiempo que habría sido detenido mil años antes”, exclamó el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier al descubrir la Tumba de Pakal, uno de los hallazgos más notables en la historia de la arqueología precolombina.
A 71 escalones abajo del vestíbulo del Templo de las Inscripciones, el edificio más emblemático de la antigua ciudad maya de Palenque, Ruz Lhuillier localizó, el domingo 15 de junio de 1952, la cripta del gobernante más importante de esa ciudad. Debieron pasar trece siglos para que un ser humano volviera posar su mirada en la tumba del rey Pakal.

La cripta mide 9 metros de largo por 4 de ancho con una bóveda que alcanza los 7 metros. Figuras de personajes, nueve sacerdotes se destacaban en las paredes. Pero impresionantes es el monumental sarcófago con un peso aproximado de 20 toneladas y compuesto por dos secciones. La lápida, hermosamente tallada por su cara superior y los lados, mide 3,80 metros por 2,20 metros y de unos 12 centímetros de alto, pesando unas 5 toneladas. Ella descansaba sobre un bloque monolítico de unos 3 metros de largo por 2,10 de ancho y un espesor de 1,10 metros, cuyos lados también han sido esculpidos. Todo esto estaba sostenido por seis soportes monolíticos, de los cuales 4 están esculpidos y redondeados.

La Lápida en su lados tiene grabado en conjunto con el sarcófago distintos aspectos de la vida de Pacal. Su ascenso al trono el
29 de julio de 615, con doce años y heredado de su madre Zak Kuk, aunque lo siguió tutorando hasta su mayoría de edad. Muriendo en el año 683. En la superficie existe una cenefa con distintos glifos (nombre dado a los símbolos mayas para diferenciarlos de los jeroglíficos egipcios), y una representación en el centro. Y han sido estas representaciones las que han originado, en complicidad con otros elementos los que han provocado un gran numero de especulaciones alrededor de éste personaje.
En 1972, Erich Von Dänkien, en su libro La Carroza de los Dioses y los Dioses del Espacio, lo considero un astronauta, un paleocontacto. Las pruebas posteriores demostraron que era un maya puro. Más tarde, Maurice M. Cotterell, usando dos características, las esquinas cortadas de lápida, sobre puso los dibujos de la cenefa y el central obteniendo, según él, 208 nuevos mensajes. Una de las esquinas parte de una forma exacta, el símbolo representativo del planeta Venus.

 

Este mismo autor usando sus propias teorías, las 620 inscripciones en los tableros del Templo superior, Los calendarios mayas y Las Profecías mayas, desarrolló la profecía del final del Quinto Sol (de origen azteca y no maya) el sábado 21 de diciembre del 2012.”Entré a la misteriosa cámara con la extraña sensación de ser el primero que pisaba los escalones de la entrada en mil años. Traté de verla con los mismos ojos con que la vieron los sacerdotes de Palenque al dejar la cripta; quería borrar los siglos y escuchar la vibración de las últimas voces humanas: me esforzaba en comprender el mensaje que los antiguos mayas nos habían dejado inviolado. A través del impenetrable velo del tiempo, buscaba el imposible lazo de unión entre sus vidas y las nuestras”.
Así fue como describió su hallazgo Alberto Ruz Lhuillier, el científico francés que adoptó la nacionalidad mexicana en 1935 y fue el primer alumno en obtener el grado de arqueólogo que se concedió en la Escuela Nacional de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en 1945.
Ruz obtuvo fama mundial por los trabajos que realizó en el Templo de las Inscripciones, donde cumplió el sueño que anima a sus colegas: un gran hallazgo. A partir de entonces, definió su interés por la arqueología maya, encabezó diversos programas interdisciplinarios en las ciudades de Palenque, Chiapas y en Uxmal, Yucatán, entre otras.
Finalmente, al momento de su deceso en 1979, en reconocimiento a su labor y por decreto presidencial, las cenizas de quien nos abrió la puerta de la cripta de Pakal fueron depositadas a unos metros de quien fuera el mayor dignatario de la ciudad prehispánica de Palenque.

 

Hay otro enigma contenido dentro de las líneas de Génesis 6, ya que pareciera encarnar dos tradiciones totalmente diferentes.

 

Observe de nuevo las palabras del versículo 2. Éstas hablan de los Hijos de Dios viniendo hacia las Hijas de los Hombres, mientras que, en contraste con el versículo 4, dice con firmeza:

 

“Los Nefilim estaban en la tierra en aquellos días y también después de eso, cuando los hijos de Dios vinieron donde las hijas de los hombres”.
Y también, después de eso…

 

El significado parece bastante claro: existen dos tradiciones muy distintas enredadas aquí – una relativa a la raza caída conocida a los primeros israelitas como los Nefilim (que se mencionan en otras partes del Pentateuco como los progenitores de una raza de gigantes llamados hijos de Anac), y otra relativa los bene ha-elohim, los Hijos de Dios, que son equiparados directamente con los Vigilantes en la tradición enoquiana.
Los teólogos están conscientes de este dilema, y evaden el problema sugiriendo que los ángeles cayeron de la gracia de dos veces – una vez por el orgullo y luego nuevamente a través de la lujuria. Parece cierto que el término Nefilim era el nombre original hebreo de la raza caída, mientras que bene ha-elohim es un término muy posterior – plausiblemente de Irán – que entró en el Génesis 6, mucho tiempo después de su compilación original.
A pesar de las contradicciones rodeando al Génesis 6, su importancia es bastante clara, ya que conserva la firme convicción entre los antepasados de la raza judía, de que en algún momento, en el lejano pasado, una raza gigante había gobernado una vez la Tierra.
Así pues, si los Vigilantes y los Nefilim realmente habían habitado este mundo, entonces,

 

  • ¿Quién o qué eran esos seres que parecían físicos?
  • ¿De dónde vinieron?
  • ¿Qué aspecto tienen?
  • ¿Dónde viven y cuál fue su destino final?
El Libro de Enoc era una fuente vital de conocimiento con respecto a su existencia anterior, pero yo necesitaba más – otras cuentas menos contaminadas de esta aparente raza de seres humanos.

 

Luego vino una ruptura importante.

 

 

La Conexión del Mar Muerto

 

 

Eruditos hebreos desde hace mucho tiempo señalaron las semejanzas entre algunas de las enseñanzas reaccionarias en el Libro de Enoc y de los evangelios según los esenios – una fundamental, y sin embargo una comunidad religiosa muy justa, de la cual hablan de los eruditos clásicos que existió en la orilla occidental del Mar Muerto.

 

Esta conexión fue fortalecida después de 1947, cuando se supo que entre los Rollos del Mar Muerto, ahora considerados como haber sido escritos por los Esenios, había varios fragmentos de textos pertenecientes a diversos ejemplares del Libro de Enoc.

 

Hasta este momento, las únicas copias disponibles del manuscrito completo para el mundo literario habían sido varias copias estaban escritas en el lenguaje escrito etíope de Ge’ez, la primera de las cuales había sido traída a Europa por el explorador y masón escocés James Bruce of Kinnaird después de sus famosos viajes a Abisinia entre 1769 y 1772.
Los Rollos del Mar Muerto no sólo confirman la autenticidad del Libro de Enoc, sino que también demostraron que se habían mantenido en gran estima por la comunidad esenia de Qumrán, que incluso podría haber estado detrás de su construcción original en algún momento después de 165 A.C.
Más importante aún, los eruditos hebreos también comenzaron a identificar varios otros tratados previamente desconocidos, de sabor un «enoquiano” entre el corpus del Mar Muerto, y éstos incluían más referencias a los Vigilantes y sus descendientes, los Nefilim. Muchos de estos fragmentos individuales fueron finalmente descubiertos por el erudito del Mar Muerto, J.T. Milik de ser extractos de un trabajo perdido llamado al Libro de los Gigantes.
Anteriormente, esto sólo había sido conocido por referencias aisladas en los textos religiosos pertenecientes a los maniqueos, una fe gnóstica herética que se extendió por toda Europa y Asia, hasta China y el Tíbet, a partir del siglo III D.C.
El Libro de los Gigantes continúa la historia narrada en el Libro de Enoc, relatando cómo los Nefilim le había hecho frente a sabiendas de que su inminente destrucción se debía a las incongruencias de sus padres Vigilantes.

 

Leyendo esta obra antigua permite al lector una visión más compasiva de los Nefilim, que se atraviesan como inocentes transeúntes inocentes en un dilema más allá de su control personal.

 

 

 

Rostro como una Víbora

 

 

Sin embargo, al margen de este tratado aún muy fragmentario, otros textos Enochianos han surgido entre los Rollos del Mar Muerto, que en mi opinión son igualmente importantes. Uno de ellos es el Testamento de Amram.
Amram era el padre del legislador Moisés, aunque cualquier momento del marco de tiempo bíblico para esta historia es irrelevante.

 

Lo que es mucho más significativo es la aparición de los dos Vigilantes que se le aparecen en una visión como en sueños mientras él descansa en su cama, ya que el texto reconstruido en gran medida dice lo siguiente:
[Vi Vigilantes] en mi visión, el sueño-visión. Dos (hombres) se peleaban por mí, diciendo … y sosteniendo un gran concurso sobre mí. Yo les pregunté, “¿Quién sois, que tenéis poder sobre mí?” Ellos me respondieron: «A nosotros] [se nos ha dado el] poder y el gobierno sobre toda la humanidad.”
Ellos me dijeron, ‘¿A quién de nosotros escoges tú para que te gobierne? “Levanté los ojos y miré.] [Uno] de ellos era terrorífico en su apariencia, [como una] SERPIENTE, [su] manto k multicolor, pero muy oscuro … [Y miré de nuevo], y … en su apariencia, su rostro como una víbora, y [llevando …] [en extremo, y todos sus ojos …].
El texto identifica a este último Vigilante como Belial, el Príncipe de las Tinieblas y Rey del Mal, mientras su compañero se revela como Miguel, el Príncipe de Luz, quien es también llamado Melquisedec, Rey de la Justicia. Es, sin embargo, el aspecto terrible de Belial que me llamó la atención, porque es visto como aterrador de contemplar y como una “serpiente”, el sinónimo utilizado muy a menudo para describir tanto los Vigilantes como a los Nefilim.

 

Si el fragmento textual habría terminado aquí, entonces yo no habría sabido por qué este sinónimo había sido utilizado por el escriba judío en cuestión. Sin embargo , afortunadamente, el texto continúa diciendo que el Vigilante tenía un rostro, o cara, “como una víbora”.

 

Dado que también lleva una capa “de muchos colores pero muy oscura”, también tuve que suponer que era antropomórfico, es decir, que poseía forma humana.

 

 

 

Rostro como una Víbora…

 

 

¿Que podría esto significar? ¿Cuánta gente conoce usted con un “rostro como de víbora”? Durante más de un año no pude ofrecer ninguna solución adecuada a esta curiosa metáfora.
Entonces, por casualidad, se me ocurrió escuchar algo en una emisora de radio nacional que me proporcionó una respuesta sencilla, aunque totalmente inesperada. En Hollywood, Los Angeles, hay un club llamado el Salón Viper. Es propiedad del actor y músico Johnny Depp, y en octubre de 1993, llegó a los titulares cuando el prometedor actor River Phoenix se derrumbó y murió trágicamente al salir del club, después de una noche de excesos.

 

En la publicidad que los medios de comunicación que, inevitablemente rodean estos incidentes relacionados con drogas, se descubrió que el Salón Viper obtuvo su nombre muchos años antes, cuando había sido un refugio de jazz de cierto renombre.

 

Se cuenta que los músicos se subían al escenario y tocaban durante largas horas, prolongando su creatividad y concentración fumando grandes cantidades de marihuana.

 

Al parecer, los efectos a largo plazo de este uso indebido de drogas, junto con períodos muy largos sin comer y dormir, haría que sus rostros se desfiguraran hasta parecer huecos y delgados, mientras que sus ojos se estrechaban hasta convertirse en sólo rendijas. A través de la niebla de humo, el efecto hacía parecer como si los músicos de jazz tenían cara como de víboras, de ahí el nombre del club.

 

Esta divertida anécdota hizo trabajar mi mente confundida y me permitió construir una imagen mental de lo que una persona con cara de “como una víbora” podría parecer, sus rostros parecen largos y estrechos, con pómulos salientes, mandíbulas alargadas, labios delgados y ojos oblicuos como los de muchos tipos raciales de Asia Oriental.

 

¿Era ésta la solución en cuanto a por qué tanto los Vigilantes como los Nefilim fueron descritos como serpientes caminantes?

 

Parecía como probable la posibilidad como cualquier otra, aunque también es posible que su conexión serpentina relacionada a sus asociaciones y capacidades mágicas acreditadas, incluso quizás, hasta sus movimientos corporales y su aspecto general.

 

 

La Aparición de Plumas

 

 

Otra referencia importante para la aparición de los Vigilantes proviene de Los Secretos del Libro de Enoc, también conocido como 2 Enoc, una especie de secuela de la obra original escrita en griego y data del siglo I D.C.

 

El pasaje se refiere a la inesperada llegada de dos vigilantes cuando Enoc descansa en su cama:
Y se me aparecieron a mí dos hombres muy altos, como nunca he visto en la Tierra. Y sus rostros brillaban como el sol, y sus ojos eran como lámparas encendidas, y fuego salía de sus labios.
Su vestido tenía la apariencia de plumas: … [púrpura], sus alas eran más brillantes que el oro, sus manos más blancas que la nieve. Se quedaron en la cabecera de mi cama y me llamaron por mi nombre.
Piel blanca (a menudo llamada “roja como una rosa”), estatura alta y faz radiante “como el sol”, todos se repiten con frecuencia en relación con la aparición de ángeles y vigilantes en la literatura Enoquiana y del Mar Muerto.

 

Sin embargo,

 

  • ¿Cuál era esta referencia a su vestimenta, que tenía “la apariencia de plumas”?
  • ¿Podría referirse de algún modo a la “capa”, usada por el Vigilante llamado Belial, que aparece en la historia Amram, de quien se decía que había sido “de muchos colores pero muy oscuro”, precisamente el efecto que uno podría esperar de una capa de plumas negras, como aquellas pertenecientes a los cuervos o buitres, tal vez?
A pesar del hecho de que el arte cristiano siempre ha representado los ángeles con alas, esta tradición no se remonta más allá del siglo tercero o cuarto A.D.
Antes de este tiempo, los verdaderos ángeles (querubines y serafines tenían varios conjuntos de alas) aparecieron con imagen de “hombres”, una situación que a menudo incitó a los traductores textuales agregar alas en las descripciones existentes de los ángeles. Esto ha sido, sin duda alguna, el caso de la cuenta anterior adoptada de la cuenta 2 Enoc, que fue re-copiada muchas veces durante los primeros años del cristianismo.

 

Con esta observación en mente, sentí que la declaración relativa a los Vigilantes vestidos con “la apariencia de plumas”, fue muy reveladora. También parecía un exceso de vista por parte del escribano que transmite esta historia en forma escrita, por haber agregado alas a la descripción de los dos “hombres”, ¿por qué molestarse diciendo que llevaban las prendas de plumas?

 

Sin duda, esta confusión entre las alas y capas de plumas podrían haber sido modificados para dar a los Vigilantes un aspecto angelical más apropiado.